El adiós de Xander
Tres meses después de su partida, por fin tenemos claridad sobre lo que realmente pasó con Nicholas Brendon. El actor que nos hizo reír como Xander Harris en Buffy, la cazavampiros falleció en marzo, y ahora el informe forense cuenta la historia completa.
“El deceso fue por causas naturales, derivadas de una enfermedad cardiovascular aterosclerótica e hipertensiva”, según el informe obtenido por People.
Suena técnico, pero básicamente: su corazón estaba batallando desde hace tiempo. La autopsia reveló un bloqueo del 90% en la arteria coronaria derecha. Eso no es un pequeño atasco, es casi una autopista cerrada.
Los detalles que duelen
El día que se fue, su amiga Theresa Fortier llamó al 911. Contó que Brendon tenía una tos persistente y se había automedicado. Ella le rogó que fuera al hospital, pero él dijo que no. ¿Cuántas veces ignoramos señales de alerta?
La autopsia mostró un corazón notablemente agrandado, estenosis severa en varias arterias, neumonía aguda e inflamación del intestino delgado. Todo sumó. La aterosclerosis —esa acumulación de grasa y colesterol en las arterias— fue la base de todo.
Nos quedamos con el recuerdo de su personaje, ese chico torpe pero leal que creció con nosotros. Pero detrás de la pantalla, Nicholas lidiaba con batallas que nadie veía. Su historia nos recuerda que el corazón no siempre avisa cuando está a punto de rendirse.




