La reforma electoral se atasca antes de llegar al pleno
Ricardo Monreal, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, soltó la bomba este martes. Reconoció lo que muchos sospechaban: no hay pacto con sus socios de coalición, el PT y el Partido Verde, sobre la controvertida reforma electoral que impulsa la Presidencia.
Sin esos votos, la iniciativa se estrella contra la pared de la mayoría calificada. Un cálculo político elemental que parece haberse hecho… después.
Una propuesta que llega tal cual
Monreal pintó un escenario claro. Dijo que es probable que la presidenta envíe la iniciativa tal como la planteó originalmente, incluyendo ese punto espinoso de reducir los diputados plurinominales.
“Conociendo a la presidenta, probablemente presente la iniciativa que ella considera conveniente, y nosotros tenemos que revisarla”, afirmó el legislador.
Ahí está. El tono no es precisamente de entusiasmo unánime. Es el sonido de un partido que recibe un paquete y debe hacerlo funcionar, aliados renuentes incluidos.
Morena respaldará la propuesta, eso no está en duda. El problema es la aritmética fría del Congreso. Sin los votos del PT y el Verde, no alcanzan los números para la mayoría calificada requerida.
Monreal lo admitió sin rodeos: será difícil lograr esa mayoría si no se tejen los consensos. Traducción: están lejos de tenerla asegurada.
Es el clásico juego de las expectativas. Bajarlas antes del choque, para que cualquier avance posterior parezca una victoria. Pero esta vez, el escollo viene desde dentro de su propia casa.
La reforma electoral nace con un pulso político interno ya perdido. Y eso es una mala señal para cualquier iniciativa que pretenda cambiar las reglas del juego.




