La fiesta mundialista ya empezó en Monterrey
Este jueves, el estadio BBVA —el Gigante de Acero— respiró fútbol otra vez. No fue un partido cualquiera: fue el primer ensayo general para lo que será la Copa del Mundo dentro de tres meses. Bolivia y Surinam abrieron el telón del repechaje intercontinental, y la ciudad no quiso dejar nada al azar.
Para eso, el municipio de Guadalupe desplegó un operativo especial que literalmente blindó la zona. Más de 500 elementos de seguridad, repartidos en 13 divisiones especializadas, se apostaron alrededor del coloso. El objetivo era claro: garantizar tranquilidad absoluta a los asistentes locales e internacionales.
“Esta clase de operativos ayudan a que uno se sienta todavía más seguro”,
declararon aficionados de Surinam para EL UNIVERSAL Deportes.
La estrategia no se limitó a tierra firme. Patrullas de la Guardia Nacional y helicópteros sobrevolando el estadio completaron el dispositivo. Era una demostración de fuerza, sí, pero sobre todo de preparación. Monterrey quiere demostrarle al mundo que está listo para lo grande.
Y esto es solo el calentamiento. El mismo operativo podría repetirse el próximo martes, cuando el ganador del duelo entre Bolivia y Surinam enfrente a Irak. En ese partido se jugará un boleto directo al Mundial. La presión aumentará, pero la estructura ya está probada.
Ver ese despliegue me recordó los entrenamientos más duros antes de una carrera universitaria. No se trata solo de talento; se trata de planificación, disciplina y cubrir todos los flancos. Monterrey está mostrando sus músculos logísticos antes del evento principal.
La fiesta ya empezó. Y lo hizo con una lección clara: aquí se toma en serio la seguridad tanto como el fútbol.




