El gran escenario comercial se prepara
La política es teatro, y el próximo acto es épico. Mientras México se alista para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, las autoridades no están improvisando. Han montado un ejercicio de consulta pública masivo, reuniendo a empresarios, académicos y el sector productivo. Quieren llegar a la mesa de negociación con un guion sólido.
Olga Patricia Sosa Ruíz, senadora tamaulipeca, lo dijo claro: este proceso sirve para construir una posición nacional fuerte. Para ella, el llamado ‘Plan México’ de la presidenta Claudia Sheinbaum es una jugada inteligente. Busca fortalecer la producción local en un mundo que cambia rápido y aprovechar la relocalización de cadenas productivas.
“El crecimiento del comercio entre los tres países es fruto de la integración productiva… no somos economías separadas, sino una región que mira el futuro con esperanza”, afirmó Sosa Ruíz.
Las apuestas sobre la mesa
Las consultas apuntan a sectores clave: farmacéutico, dispositivos médicos, electrónica e incluso inteligencia artificial. Sectores ya consolidados, como el automotriz, miran hacia la electromovilidad. Pero esto va más allá de discursos.
Se calcula que unos 56 millones de empleos están vinculados al T-MEC. La senadora destacó el papel crucial de Nuevo Laredo, por donde pasa casi el 40% del comercio terrestre con Estados Unidos. Es el nodo vital de las cadenas de suministro norteamericanas.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, desglosó las tres prioridades mexicanas:
- Reducir la dependencia de insumos de fuera de Norteamérica.
- Reforzar las reglas de origen para producir más dentro de la región.
- Fortalecer la seguridad económica ante nuevas potencias globales.
Vidal Llerenas Morales, subsecretario de Industria, habló de mejorar la implementación del tratado e impulsar la innovación tecnológica. Luis Rosendo Gutiérrez Romano, subsecretario de Comercio Exterior, destacó el amplio consenso para mantener y fortalecer el acuerdo.
El mensaje final es claro: México no llega a pedir favores. Llega a negociar desde lo que considera bases firmes, con una estrategia tejida desde múltiples voces. El telón se abre pronto para una negociación que definirá el rumbo económico regional.




