El telón no se levanta en el Zócalo
Por séptimo año consecutivo, la plaza central de la Ciudad de México no será escenario del acto masivo por el Día Internacional del Trabajo. El Congreso del Trabajo rompe así con una tradición que parecía inquebrantable hasta 2019.
¿El motivo? Dicen que es por unidad y seguridad. En un comunicado, la organización argumentó que no existen las “condiciones logísticas y organizativas adecuadas” para una concentración de esa magnitud.
“Esta decisión responde a la necesidad de privilegiar la unidad del movimiento obrero, así como garantizar la seguridad de las y los trabajadores”, explicaron.
Reyes Soberanis Moreno, presidente del organismo, detalló que fue una determinación tomada junto a varios sindicatos. Priorizaron “la pertinencia del contexto actual”. Suena a un guión cuidadosamente ensayado para evitar un escenario complicado.
Pero el espectáculo debe continuar en otro lado
Aunque cancelan el acto estelar, juran que su compromiso con los derechos laborales sigue intacto. El Primero de Mayo seguirá siendo una fecha clave, pero cada organización deberá conmemorarla por su cuenta, “manteniendo el espíritu de unidad”.
Es un cambio radical en el libreto. De la gran manifestación unitaria en el corazón del país, a eventos dispersos y probablemente más controlados.
Y atención a lo que viene: en los próximos días anunciarán una agenda conjunta. Entre las demandas estrella están reducir la semana laboral a 40 horas y revisar los impuestos sobre las prestaciones de los trabajadores.
La pandemia en 2020 fue el primer argumento para suspender el acto. Luego vinieron “distintas consideraciones”. Hoy, parece que la logística y la seguridad son los protagonistas de esta nueva obra. El movimiento obrero mexicano ensaya una puesta en escena diferente, lejos de las cámaras del Zócalo.




