Entre balas y bots: así se desinformó a México tras la caída de El Mencho
Cuando el país estalló, todos corrimos a las pantallas. Bloqueos, incendios, enfrentamientos. La noticia de la operación contra Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, encendió Jalisco y otros 19 estados. El resultado fue brutal: más de 70 vidas segadas en un solo domingo.
Pero junto al fuego real, ardía otro incendio. Uno digital, alimentado con inteligencia artificial y mala fe.
“No sabía qué era cierto y qué era falso”, confesó Victoria Elizabeth Peceril, de 31 años, en Guadalajara. “Teníamos mucho miedo”.
El miedo fue el combustible perfecto. Circulaban videos falsos del aeropuerto de Guadalajara bajo ataque, con aviones en llamas y pasajeros en estampida. Se hablaba de turistas estadounidenses tomados como rehenes. El caos parecía total.
La máquina de fabricar mentiras
El gobierno mexicano presentó cifras contundentes: entre 200 y 500 publicaciones con información falsa identificadas. De ellas, entre 20 y 30 superaron las 100.000 visualizaciones. Los datos vinieron de un estudio del Tecnológico de Monterrey.
El análisis es revelador: entre el 35% y el 40% de la desinformación ofrecía datos fuera de contexto. Más de una cuarta parte era directamente engañosa. Y otra cuarta parte usaba contenido manipulado con IA o simplemente inventado.
Las teorías volaban: desde que un agente estadounidense había estrangulado al capo, hasta que la presidenta Claudia Sheinbaum estaba refugiada en un buque de la Marina. El documento académico cita verificaciones hechas por su equipo, por The Associated Press y otros medios.
“Hubo muchas noticias con muy mala intención el domingo, buscando generar terror”, había denunciado Sheinbaum el martes.
La pregunta del millón: ¿quién está detrás? Ni la universidad ni el gobierno lo dijeron. Pero los expertos apuntan en una dirección.
Vanda Felbab-Brown, de la Brookings Institution, señala que estos grupos han invertido mucho en presencia digital. “Los criminales se han convertido en grandes expertos en tecnología”, indicó.
“Fue impresionante el nivel de desinformación… algunos chatbots haciendo imágenes de inteligencia artificial para Jalisco Nueva Generación han sido impresionantes, sofisticadas”, añadió Felbab-Brown.
Para muchos mexicanos, checar chats o redes antes de salir ya es una triste rutina. Es donde encuentran la información ciudadana que no hallan en otros lados. La reputación sanguinaria del CJNG –por derribar helicópteros o intentar asesinar al actual secretario de Seguridad– hizo que cualquier cosa pareciera posible el domingo.
Nicolás Martín, un español varado en Puerto Vallarta, lo vivió en carne propia: “De primeras nos creíamos todo… era como ver en redes lo que ha visto en las películas”.
Lo que más le sorprendió fue la calidad de las imágenes falsas. Esperaba videos borrosos de ciudadanos asustados, no producciones casi profesionales tomadas supuestamente con drones.
Sarai Olguín, universitaria de Guadalajara, resume la sensación colectiva: ese día era casi imposible distinguir realidad de ficción. Recibía advertencias escalofriantes por chat: después de cierta hora, matarían a todos los que estuvieran en la calle.
Al final, reconoce un amargo efecto positivo: “Todas estas noticias falsas ayudaron a cuidar (a la gente), aunque sembraron un miedo inmenso”.
La paradoja es clara. En medio del terror real generado por unos criminales expertos en balas, otros –quizás los mismos– demostraron ser expertos en bots. Y dejaron a un país entero preguntándose no solo dónde estaban los armados, sino también quién estaba detrás del teclado.




