El alivio de un país que podía volver a comprar su papita
Bueno, al parecer el apocalipsis logístico que convirtió nuestras carreteras en un estacionamiento gigante (y no del bueno, como el del concierto de Bad Bunny) ha llegado, por ahora, a su fin. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, o Concanaco-Servytur para los cuates, salió a celebrar con más alivio que un estudiante que pasa cálculo diferencial: las principales vías de comunicación del país están otra vez abiertas al tráfico. ¿Se acuerdan de eso? Eso que hacíamos antes de vivir en una distopía de Mad Max pero con trailers.
La liberación de las arterias viales no es solo una victoria para los que extrañaban llegar a tiempo a sus citas, sino un salvavidas para el comercio establecido y, lo más importante, para las familias que estaban a dos bloqueos de empezar a hacer trueque con latas de atún. Restablecer la cadena de suministro y la movilidad significa que la actividad económica puede dejar de gatear y empezar a caminar otra vez. Básicamente, es el respiro colectivo que necesitábamos para que la economía no se viera más lenta que la fila del banco un lunes por la mañana.
El mérito (o cómo repartir culpas y créditos)
En un giro argumental que nadie se esperaba, la Confederación le echó flores (virtuales, porque las de verdad no llegaban por los bloqueos) a la Secretaría de Gobernación y al gobierno federal por lograr un acuerdo. Pero, en un tono más del “sí, pero…”, también urgió a que las quejas y demandas que originaron este caos no se barran bajo la alfombra. La petición es clara: sentarse a dialogar como adultos y montar mesas de negociación para hablar de protección en las carreteras, el marco jurídico y la atención al sector rural. O sea, pasar de los gritos en Twitter a una conversación con sustancia.
Y no podía faltar el recordatorio de quiénes son los verdaderos héroes (o víctimas, depende de cómo lo veas) de esta película: las micro, pequeñas y medianas empresas familiares. Esas que han aguantado más varapalos que el personaje secundario en una telenovela. Para ellas, esta desobstrucción de las rutas no es un simple titular, es la diferencia entre pagar la nómina o mandar a todo el mundo a casa. Es un paso crucial, un “paso a paso” como diría Shakira, para la recuperación económica y la estabilidad de las comunidades que estuvieron al borde del colapso logístico.
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