La mancha negra que nadie quiere limpiar
El Partido Movimiento Ciudadano acaba de meter un expediente formal en la ASEA. La razón: ese derrame de hidrocarburo que está pintando de negro las playas del sur de Veracruz. Lo califican como “grave”, claro, porque cuando el petróleo ahoga tortugas y arruina la pesca, difícilmente puede ser otra cosa.
Luis Carbonell, coordinador estatal del partido, fue directo: > exigió que se identifique a los responsables y se apliquen sanciones contundentes.
Pero aquí viene lo interesante. No se conforman con parar la fuga. Exigen un plan real de reparación. Inspecciones técnicas urgentes para ver la mortandad de fauna protegida. Transparencia total con las comunidades que ven cómo su sustento se convierte en una mancha pegajosa.
La cronología conveniente
El derrame lo denunciaron primero pescadores y autoridades locales el 2 de marzo. Volvieron con sus redes y embarcaciones llenas de crudo. Greenpeace documentó afectaciones en 16 lugares costeros, desde Pajapan, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco.
Ahora viene la parte del “podría haber sido”. La gobernadora Rocío Nahle sugiere que la fuga pudo venir de un barco petrolero privado haciendo maniobras en Tabasco. Pemex, por su parte, notifica que se investiga esa posibilidad.
Mientras tanto, las tortugas siguen nadando entre chapapote y los pescadores miran cómo se les arruina la temporada. Las denuncias políticas llegan, las investigaciones “se inician”, y el mar sigue recibiendo su dosis diaria de hipocresía institucional.




