La explicación oficial: un barco fantasma y dos ‘regalos’ de la naturaleza
Tras semanas de silencio, las autoridades mexicanas finalmente hablaron. El derrame que apareció el 2 de marzo frente a Veracruz tiene, según ellos, tres padres: un barco no identificado y dos chapopoteras naturales. Sí, esas emanaciones de crudo que casualmente decidieron aumentar su flujo justo ahora.
“Estas chapopoteras tienen una emanación permanente, natural, sin embargo, ha habido un mayor flujo de contaminante en el último mes”, explicó el secretario de Marina, almirante Raymundo Morales.
Lo fascinante es que el buque responsable sigue siendo un fantasma. Morales admitió que para inicios de marzo había 13 barcos en la zona que aún no han sido inspeccionados. Una investigación exprés, sin duda.
Siete áreas protegidas afectadas pero ‘sin daños severos’
El crudo se extendió por más de 600 kilómetros, incluyendo 200 km de costa. Recolectaron 430 toneladas del material. La mancha llegó a siete áreas naturales protegidas entre Veracruz y Tabasco.
Pero aquí viene lo bueno. La secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, insistió en que “no hemos detectado daños ambientales severos”. Seis especies -tortugas, aves y peces- resultaron contaminadas. Pero todo bajo control, aparentemente.
Mientras tanto, la organización Oceana recibió denuncias sobre tortugas marinas, un manatí y diversas especies de peces muertos. Los arrecifes del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo también habrían sido afectados.
La memoria es corta, los derrames son recurrentes
Esto ocurre a solo cinco meses de otro desastre en Veracruz. En octubre pasado, lluvias e inundaciones rompieron un oleoducto y causaron un derrame de ocho kilómetros en el río Pantepec.
Las autoridades instalaron barreras de contención y cordones para recuperar el hidrocarburo. Un protocolo que ya hemos visto antes. La pregunta que queda flotando, como el crudo: ¿cuándo dejaremos de escuchar que las chapopoteras naturales son las únicas culpables?




