Kim Jong Un supervisa un nuevo ensayo armamentístico
El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha estado presente en la prueba de lo que su régimen describe como un motor de combustible sólido de alto impulso. Las autoridades lo califican como un avance fundamental para su capacidad militar estratégica.
Según medios estatales, el ensayo representa un paso importante dentro del plan del país para consolidar su poderío militar y modernizar su arsenal.
En otras palabras, es otro ladrillo en el muro de su programa de misiles. Los motores de combustible sólido son más estables y permiten un lanzamiento más rápido que los de combustible líquido, lo que complica cualquier intento de detección o intercepción previa.
Para quienes llevamos años siguiendo esta partida, el patrón es claro. Pyongyang avanza metódicamente, prueba a prueba, hacia una disuasión creíble. No es solo una demostración de fuerza para la galería; es una mejora técnica tangible.
Mientras las miradas globales están puestas en otros conflictos, en el noreste asiático la tensión sigue subiendo. Cada uno de estos ensayos acerca a Corea del Norte a misiles balísticos intercontinentales (ICBM) más fiables y difíciles de rastrear.
La pregunta ahora no es si tienen la tecnología, sino cuándo decidirán mostrarla en toda su extensión. Y qué respuesta provocará esa demostración final en una región ya de por sí volátil.




