La CNDH saca el bisturí: ‘barbarie’ es la palabra para las redadas de ICE
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) no se anda con rodeos. Su presidenta, Rosario Piedra, acaba de soltar un veredicto que resuena como un portazo en Washington: las políticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) son un acto de barbarie. Un atentado directo contra los derechos humanos.
“…constituyen un acto de barbarie y un atentado contra los derechos humanos de los migrantes, quienes con su trabajo y cultura contribuyen a la vida pública de ese país”, señaló Piedra.
¿Y qué hace una institución cuando denuncia una barbarie? En teoría, actúa. Este viernes, la CNDH firmó un convenio con El Colegio de la Frontera Norte (Colef). El objetivo suena bien: impulsar iniciativas culturales, sociales y académicas a favor de la población migrante. Investigación, capacitación, difusión. Todo para fortalecer una defensa que, a juzgar por las noticias diarias, parece una carrera contra el tiempo.
Piedra subrayó que el pacto busca proteger a los migrantes frente a quienes quieren estigmatizarlos y limitar su movilidad. Un guiño claro a las narrativas que criminalizan la migración. Dijo que defender sus derechos es un “imperativo” global. Bonita palabra, ‘imperativo’. Veremos cuánto pesa frente a las deportaciones express.
Un convenio frente a la maquinaria fronteriza
Del otro lado de la mesa estaba Víctor Alejandro Espinoza Valle, del Colef. Su institución tiene un área que documenta meticulosamente cómo las decisiones de EE.UU. golpean la frontera norte y los derechos de los mexicanos fuera del país. Es decir, llevan años viendo pasar el tren del dolor.
“…documenta decisiones de Estados Unidos que afectan directamente la frontera norte y los derechos de los mexicanos en el exterior, evidenciando la vulneración de sus garantías fundamentales”, apuntó Espinoza Valle.
La CNDH confía en que este acuerdo sea el inicio de algo duradero. Que ponga la dignidad humana en el centro de las políticas públicas y frene la arbitrariedad estatal. Un deseo noble frente a una realidad feroz.
Mientras tanto, las redadas continúan. Y aquí, un convenio se firma entre aplausos. La historia juzgará cuál de las dos acciones tuvo más fuerza.




