Madrid — El papa León XIV presidió este domingo una misa multitudinaria en la plaza de Cibeles, donde más de un millón de fieles se congregaron para celebrar el Corpus Domini. En su homilía, el pontífice lanzó una pregunta directa a Europa:
“¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos sería ella misma sin la huella de la fe?”
Sin mencionar países específicos, León XIV defendió que el cristianismo ha moldeado el arte, la cultura y las instituciones del continente. “Motivados por su fe, los cristianos construyeron escuelas, hospitales y otras obras”, afirmó. El llamado ocurre en un país donde la práctica religiosa ha disminuido notablemente en las últimas décadas.
Flores, fe y tradición
La procesión recorrió medio kilómetro sobre 16 alfombras florales elaboradas por floristas de Galicia, con más de 30.000 flores en amarillo y blanco. León XIV explicó que estas no son “supervivencia folclórica”, sino “altares en las calles” que expresan la fe viva. La tradición, que data de hace dos siglos, busca ser reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO.
Por la noche, un espectáculo con bailaores de flamenco, guitarra clásica y una meditación del actor Antonio Banderas cerró la jornada. Banderas reflexionó sobre el arte, la fe y la belleza.
Trasfondo de denuncias
La visita papal no estuvo exenta de tensión. Mientras miles de jóvenes participaban en la vigilia del sábado, grupos de víctimas de agresiones sexuales por parte del clero protestaban frente a la embajada del Vaticano en Madrid. Miguel Hurtado, un sobreviviente que acusó a un monje de Montserrat, exigió que León XIV cancele su visita a la abadía benedictina. “Son más de 400.000 víctimas”, declaró.
La jerarquía católica española ha comenzado a enfrentar su legado tras años de informes mediáticos. Se espera que el papa se reúna con sobrevivientes, aunque los detalles del encuentro no se han confirmado.
En contraste, un grupo de manifestantes a favor del dictador Francisco Franco —cuyo régimen fue apoyado por la Iglesia— coreó consignas como “España cristiana, no musulmana”.
León XIV concluyó su mensaje con un encargo para España: “Que la religiosidad que anima este país no sea un museo, sino una escuela de fe de la que beber hoy”.