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Tecnología

Starship completa undécimo vuelo de prueba para satélites

La misión valida maniobras críticas y despliega simuladores, acercando la era de los lanzamientos masivos y reutilizables.

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Éxito en el Undécimo Vuelo de Prueba del Cohete Starship

El undécimo vuelo de prueba del sistema de transporte espacial Starship, desarrollado por SpaceX, ha culminado con un éxito rotundo, marcando un hito fundamental en la validación de tecnologías para el envío masivo de satélites al espacio. Este ensayo, que mantuvo el vehículo en vuelo durante aproximadamente 65 minutos, representa un avance meticuloso hacia el objetivo último de la compañía: establecer un paradigma de lanzamientos espaciales reutilizables que reduzca drásticamente los costos de acceso a la órbita terrestre. La misión no solo cumplió con sus parámetros principales, sino que también permitió recopilar datos de ingeniería invaluables para refinar el diseño y la operación del cohete más potente jamás construido.

La transmisión en vivo del evento fue testigo de un momento culminante cuando, tras la separación de etapas, un representante de la empresa declaró: “Superamos la prueba de regreso y todos los experimentos que tuvimos… con un impresionante amerizaje”. Este logro es particularmente significativo tras una serie de contratiempos anteriores que habían puesto bajo escrutinio la viabilidad técnica del ambicioso proyecto de Elon Musk. El vuelo precedente, realizado en agosto, ya había sentado un precedente positivo, y este undécimo lanzamiento ha servido para consolidar la fiabilidad del proyecto y demostrar la resiliencia de la empresa en su iterativo proceso de desarrollo.

Arquitectura Técnica y Objetivos de la Misión

El megacohete Starship es un coloso de 121 metros de altura, compuesto por dos segmentos principales diseñados para ser completamente reutilizables. En la base se encuentra el propulsor Super Heavy, una etapa de refuerzo equipada con un conjunto de 33 motores Raptor de combustión por etapas de metano, que proporcionan el empuje inicial necesario para escapar de la gravedad terrestre. Acoplada sobre él se encuentra la nave espacial Starship propiamente dicha, que actúa como la segunda etapa y la cápsula de carga útil.

Uno de los objetivos técnicos primordiales de esta misión fue validar la dinámica de separación entre el propulsor Super Heavy y la nave Starship. Este proceso, conocido como desacople, es una maniobra de alta criticidad que requiere la secuencia precisa del apagado de los motores del propulsor y el encendido casi simultáneo de los seis motores Raptor de la nave superior. La ejecución perfecta de esta transición es fundamental para la integridad estructural del vehículo y el éxito de cualquier misión futura.

El lanzamiento se produjo a las 19:20 hora local desde las instalaciones de Starbase de SpaceX en Boca Chica, Texas. Aproximadamente siete minutos después del despegue, el propulsor Super Heavy completó una maniobra de retorno controlado, culminando en un aterrizaje suave en las aguas del Golfo de México. Esta prueba de descenso controlado es un paso crucial hacia el objetivo final de recuperar y reutilizar el propulsor, un pilar de la economía operacional que SpaceX pretende establecer.

Validación del Despliegue de Satélites y Tecnologías Clave

Más allá de la prueba de separación y reentrada, la misión tenía un enfoque específico en simular el lanzamiento masivo de satélites. La nave Starship transportaba en su bodega de carga ocho simuladores de satélites Starlink, diseñados para replicar el peso y las características físicas de los modelos operacionales. Pasados unos 20 minutos del lanzamiento, se desplegó una gran compuerta en el lateral del vehículo, procediendo a la expulsión controlada de estos simuladores de carga útil. Este experimento valida los mecanismos internos y los procedimientos que en el futuro permitirán desplegar constelaciones de satélites de manera eficiente.

La relevancia de esta capacidad fue cuantificada por un portavoz durante la transmisión en vivo, quien explicó: “Starship desplegará los satélites V3 más avanzados de Starlink, lo que añadirá 60 terabits por segundo de capacidad a la red por lanzamiento”. Esta cifra representa una capacidad aproximadamente 20 veces superior a la que puede proporcionar actualmente un lanzamiento del cohete Falcon 9, subrayando el salto cuántico en eficiencia que supondrá la entrada en servicio operacional de Starship para la expansión de la red de internet satelital.

Otro aspecto técnico de vanguardia que se puso a prueba fue el reencendido en el espacio de los motores Raptor en condiciones de microgravedad. Este procedimiento es esencial para futuras misiones que requieran ajustes orbitales o inyección transplanetaria. Asimismo, los ingenieros de SpaceX realizaron una valiosa prueba de resistencia térmica. De forma deliberada, se retiraron varias losetas del escudo térmico de la nave para evaluar el comportamiento de las áreas estructurales subyacentes durante las fases de mayor estrés aerotérmico durante la reentrada atmosférica. Esta audaz decisión permite identificar puntos débiles y recabar datos para mejorar la robustez del sistema de protección en futuras iteraciones.

El descenso final de la nave Starship hacia el Océano Índico fue intencionadamente más brusco de lo que será en misiones operativas, precisamente como parte de esta estrategia de recolección de datos en condiciones límite. Este enfoque de “prueba hasta la destrucción” o, en este caso, de prueba bajo estrés extremo, ha sido una filosofía característica de SpaceX, permitiendo una rápida iteración de diseños y una aceleración del ciclo de desarrollo sin precedentes en la industria aeroespacial. Cada uno de estos vuelos, aunque etiquetados como pruebas, constituye un capítulo esencial en la hoja de ruta para lograr misiones tripuladas a la Luna, bajo el programa Artemis de la NASA, y el objetivo a largo plazo de establecer una colonia humana en Marte.

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X se desploma y deja al mundo sin su dosis de caos matutino

La red social X, antes Twitter, colapsó dejando a millones sin su dosis diaria de caos digital. Usuarios reportan problemas en la app y el feed.

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X se desploma y deja al mundo sin su dosis de caos matutino

Bueno, bueno, bueno. Parece que el pájaro azul (o el equis, o lo que sea ahora) decidió tomarse un día libre. Y no uno cualquiera, sino un martes 13. ¿Coincidencia? Lo dudo mucho. La vibra estaba en el aire desde que nos despertamos.

Durante la mañana de este martes con mala suerte incorporada, la red social que antes conocíamos como Twitter y ahora es un enigma llamado X empezó a fallar más que mis propósitos de Año Nuevo. Y no fue algo localizado, oh no. Fue un apagón digital a nivel global que dejó a medio planeta preguntándose: “¿y ahora en qué aplicación pierdo mi tiempo productivo?”

El diagnóstico del desastre digital

Según los sabios de Down Detector (los verdaderos héroes sin capa de internet), el caos comenzó alrededor de las 7:50 AM. Justo cuando la mayoría revisa sus notificaciones con un ojo abierto y el otro aún soñando. Timing impecable, como siempre.

Los reportes llegaron más rápido que los memes sobre la situación (que, por cierto, también fallaron al no poder publicarse). Los usuarios – perdón, los “x-usuarios” – comenzaron a reportar de todo:

  • La aplicación funcionando como yo los lunes por la mañana: con cero ganas
  • El feed más vacío que mi cuenta bancaria después de pagar el alquiler
  • Problemas para recargar la página que nos recordaron los tiempos dial-up
  • Conexiones al servidor más inestables que mi salud mental durante temporada de exámenes

“Ni siquiera puedo ver los tweets absurdos que normalmente me arruinan la concentración”

  • Probablemente tú, yo y medio internet esta mañana

Cuando el caos encuentra un vacío (digital)

Lo más divertido – si es que podemos usar esa palabra – fue ver cómo reaccionó la gente ante este apocalipsis de primer mundo. Las quejas inundaron… otras redes sociales, porque claro, ¿dónde más vamos a quejarnos de que una red social no funciona?

La frustración era palpable incluso a través de las pantallas. Gente acostumbrada a su dosis diaria de discusiones políticas absurdas, memes rancios y videos de gatitos se encontró repentinamente con… silencio digital. O peor aún: con tiempo para pensar en sus vidas.

El impacto fue tan real que muchos tuvieron que recurrir a métodos arcaicos para comunicarse:

  • Mensajes de texto (¡gasp!)
  • Llamadas telefónicas (¿la gente todavía hace eso?)
  • Hablar en persona (esta opción causó pánico generalizado)

Mientras tanto, en algún sótano oscuro de Silicon Valley (o donde sea que trabajen ahora), algún ingeniero debía estar sudando más que yo en una clase de yoga tratando de arreglar este lío.

Lo cierto es que estos momentos nos recuerdan nuestra dependencia digital patológica. Unas horas sin X/Twitter/lo-que-sea y ya estamos buscando desesperadamente alternativas como si fuera el fin del mundo. Nuestra capacidad para adaptarnos brilla tanto como la pantalla de nuestros teléfonos cuando recibimos una notificación.

Y mientras tanto, seguimos refrescando la página compulsivamente, esperando que vuelva ese caos organizado al que llamamos timeline. Porque admitámoslo: extrañamos el desastre.

¿Viviste el apagón digital? Comparte tu experiencia más dramática en tus redes y etiquétanos. Hay más análisis sobre nuestro extraña relación con la tecnología esperándote aquí.

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TikTok esquiva la guillotina con venta a consorcio estadounidense

TikTok se salva de la prohibición tras firmar un acuerdo para vender su operación en EE.UU. a un consorcio de inversores liderado por Oracle.

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TikTok esquiva la guillotina (por ahora) con una venta de última hora

Bueno, parece que el apocalipsis digital para los amantes del baile viral se pospone. Después de años de incertidumbre que nos tenían a todos haciendo el Renegade del miedo, TikTok finalmente firmó el acuerdo para vender su operación en Estados Unidos. Los salvadores (o nuevos dueños, según se mire) son un trío de inversores: Oracle, Silver Lake y MGX. La noticia llega justo cuando el reloj marcaba la cuenta regresiva para que la app dejara de funcionar en enero de 2025.

Según un memorando interno al que tuvo acceso The Associated Press, el CEO Shou Zi Chew confirmó que ByteDance y TikTok han firmado acuerdos vinculantes con los tres inversores, y se prevé que todo se concrete el 22 de enero.

O sea, pasamos del “esto se va a prohibir” al “firmemos estos papeles” en tiempo récord. Un giro de trama digno de un TikTok dramático.

El nuevo reparto del pastel (y quién controla el algoritmo)

Aquí es donde se pone interesante. La nueva empresa conjunta será como una cena familiar complicada donde todos quieren sentarse a la cabecera de la mesa.

  • Un 50% será propiedad del consorcio de nuevos inversores (Oracle, Silver Lake y MGX se reparten un 15% cada uno).
  • Otro 30.1% será para los inversionistas existentes de ByteDance.
  • Y ByteDance misma se queda con un 19.9%.

Pero lo más jugoso no es solo el dinero, sino el control. La empresa tendrá una nueva junta directiva de siete miembros, la mayoría estadounidenses, y estará sujeta a términos que, cito textualmente del memo, “protejan los datos de los estadounidenses y la seguridad nacional de Estados Unidos”. Suena bien, ¿no? Como cuando tu mamá te dice que va a “revisar” tu celular por tu propio bien.

La gran pregunta era: ¿y el algoritmo? Ese ingrediente secreto que nos recomienda videos de gatitos y coreografías imposibles a las 3 a.m. Pues será “reentrenado” con datos de usuarios estadounidenses para, otra cita del memo, “garantizar que el feed de contenido esté libre de manipulación externa”. Los datos mismos estarán almacenados localmente en un sistema gestionado por Oracle. Básicamente, le están poniendo un chip rastreador y entrenamiento especial al cerebro digital de TikTok.

Un drama político con más giros que un Challenge

Para entender por qué esto es tan grande, hay que retroceder. Esto pone fin a varios años de incertidumbre dignos de una telenovela política. El Congreso estadounidense aprobó una ley para prohibir TikTok si no encontraba un nuevo propietario que no fuera ByteDance, su matriz china. La fecha límite era enero 2025.

Y luego entró en escena Donald Trump, porque ¿qué drama moderno estaría completo sin él? En su primer día en el cargo (en esta nueva administración), firmó una orden ejecutiva para mantener TikTok funcionando mientras buscaban un acuerdo. Después vinieron tres órdenes ejecutivas más, extendiendo plazos como si fueran las stories de Instagram que no quieres que desaparezcan.

Hubo un momento en abril donde creyeron tener un pacto listo… hasta que China dio marcha atrás tras anuncios de aranceles del gobierno de Trump. Un auténtico “y yo qué soy, ¿un meme?” geopolítico.

La última orden, en septiembre, fue la que Trump dijo que permitiría a TikTok operar “de una manera que cumpla con las preocupaciones de seguridad nacional”. O sea, el final season tiene muchas temporadas aquí.

Al final, lo que tenemos es un respiro. La plataforma sobrevive, pero transformada. Ya no será totalmente china ni totalmente libre en su funcionamiento original. Es como cuando tu app favorita hace una actualización masiva: sigue siendo la misma… pero diferente. El caos y la irreverencia continúan, pero ahora con supervisión y servidores locales.


¿Te sorprendió este desenlace? Comparte esta historia entre tus amigos adictos al scroll infinito y explora más noticias sobre cómo la tecnología está cambiando nuestras vidas (y nuestros feeds).

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De la silla de ruedas al espacio en un cohete de Jeff Bezos

Una ingeniera parapléjica cumple su sueño espacial con Blue Origin, desafiando límites y redefiniendo la accesibilidad más allá de la atmósfera.

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De la silla de ruedas al espacio en un cohete de Jeff Bezos

Foto: Agencia AP.

Imagina esto: pasas siete años atrapado en una silla de ruedas tras un accidente de bicicleta de montaña. Tu sueño es flotar en el espacio, pero claro, “no hay historia de personas con discapacidades volando al espacio”, como tú misma reconoces. Y entonces, ¿qué pasa? Te llama un tipo que trabajó en SpaceX, te ofrece un viaje en el cohete de juguete de Jeff Bezos, y ¡puf! te conviertes en la primera usuaria de silla de ruedas en salir de la atmósfera. La vida, a veces, tiene un sentido del humor bastante literal.

Michaela Benthaus, una ingeniera alemana de 33 años, se rió “todo el camino hacia arriba” durante su vuelo suborbital del sábado con Blue Origin. La cápsula New Shepard se elevó a más de 105 kilómetros sobre el oeste de Texas —porque, ¿qué mejor lugar para lanzar cohetes que el patio trasero de Estados Unidos?— y ella intentó ponerse cabeza abajo en ingravidez. “Fue la experiencia más genial”, declaró después. Claro, cuando has estado confinada a una silla siete años, tres minutos flotando como un globo deben saber a gloria.

La logística (o cómo meter una silla de ruedas en una lata)

Lo más gracioso —o quizás lo más esperanzador— es que Blue Origin afirma que solo requirió “ajustes menores” para acomodarla. Porque sí, la cápsula fue diseñada con accesibilidad en mente. ¿Sus anteriores turistas espaciales? Personas con movilidad limitada, nonagenarios… vamos, el club social más exclusivo y variopinto del sistema solar.

Los ajustes menores incluyeron:

  • Una tabla de transferencia para pacientes para deslizarse entre la escotilla y el asiento (¿alguien pidió un tobogán espacial?).
  • Una alfombra en el desierto tras el aterrizaje para acceso inmediato a su silla (porque nada arruina más el momento que tener que arrastrarse por la arena).
  • Un ascensor en la plataforma para subir los siete pisos hasta la cápsula (afortunadamente, Bezos no les hizo subir por las escaleras).

Benthaus ya había probado la ingravidez en vuelos parabólicos y participado en misiones simuladas. Pero cuando Hans Koenigsmann —el exejecutivo de SpaceX que organizó y patrocinó esto— la llamó el año pasado, pensó que era “un malentendido”. Spoiler: no lo era. Aceptó al instante. ¿Quién rechaza un viaje gratis al espacio pagado por un desconocido? Solo los muy prudentes.

El negocio del sueño (y los precios opacos)

Aquí viene lo bueno: no se revelaron los precios de los boletos. Por supuesto que no. Porque cuando eres el hombre más rico del planeta —o uno de ellos— y quieres enviar a una ingeniera parapléjica al espacio por razones que mezclan filantropía, marketing y capricho, lo último que quieres es que la gente empiece a hacer cuentas. Koenigsmann pagó. Blue Origin puso el cohete. Y todos felices.

Es una misión privada, sin participación de agencias espaciales —aunque la ESA tiene un programa de formación donde Benthaus participa—. Mientras tanto, la NASA autorizó a John McFall, un amputado británico, para un futuro vuelo a la Estación Espacial Internacional. Comparaciones odiosas: McFall usa prótesis y podría evacuar solo; Benthaus no puede caminar y necesitó que Koenigsmann y un ingeniero la bajaran “por el corto tramo de escaleras” tras el vuelo. Pero hey, ¿quién necesita independencia cuando tienes ingravidez?

“Uno nunca debe renunciar a sus sueños, ¿verdad?”, instó Benthaus tras aterrizar.

Su objetivo ahora es mejorar la accesibilidad en la Tierra. Irónico, ¿no? Tienes que salir al espacio para que te tomen en serio sobre mejorar las rampas aquí abajo. Dice que dentro de “mi burbuja espacial” recibe comentarios positivos, pero fuera no siempre es tan inclusivo. Vaya sorpresa.

El vuelo duró 10 minutos. La lista total de viajeros espaciales de Blue Origin subió a 86 personas —entre ejecutivos e inversores— porque nada dice avance humano como llevar millonarios al borde del espacio. Bezos fundó la compañía en 2000 y empezó los vuelos tripulados en 2021; ahora usan cohetes más grandes desde Florida y planean módulos lunares.

Mientras tanto Michaela Benthaus flotó cabeza abajo sobre Texas contemplando nuestro frágil planeta azul desde lo alto dejando atrás —literalmente— su silla por unos minutos gloriosos e ingrávidos demostrando quizás sin quererlo que los límites están donde decidimos ponerlos aunque cueste un dineral y ayuda externa alcanzarlos.


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