El drama judicial que sacude el mundo tech
Elon Musk, cofundador de OpenAI y la persona más rica del planeta, subió al estrado el martes en un juicio que promete redefinir el futuro de la inteligencia artificial. Su testimonio en Oakland, California, es el primer capítulo de una batalla legal contra su antiguo amigo Sam Altman.
“Robaron una organización benéfica”, disparó Musk desde el banquillo. La demanda, presentada en 2024, acusa a Altman, Greg Brockman y Microsoft de desviarse de la misión fundacional de OpenAI: desarrollar IA segura para la humanidad, no para llenar bolsillos.
Los argumentos iniciales
El abogado de Musk, Steven Molo, fue directo: citó la promesa original de OpenAI como entidad sin fines de lucro. “Con ayuda de Microsoft, Altman y Brockman robaron una organización benéfica cuya misión era el desarrollo seguro y abierto de inteligencia artificial”, afirmó.
Pero OpenAI tiene otra versión. Su abogado, William Savitt, contraatacó: “Estamos aquí porque el señor Musk no se salió con la suya con OpenAI”. Según Savitt, Musk quería tomar control y fusionar la empresa con Tesla. Incluso deseaba poseer más del 50% de una versión con fines de lucro.
“Fundamentalmente, creo que van a intentar que esta demanda sea muy complicada, pero en realidad es muy simple”, dijo Musk. “No está bien robar una organización benéfica”.
¿Qué pasó realmente?
Para 2017 quedó claro que OpenAI necesitaba más dinero. Crearon un brazo con fines de lucro para sostener al sin fines de lucro—con límites para inversionistas. Pero en 2022 llegó el giro: Microsoft invirtió $2 mil millones y todo cambió.
Molo lo resumió así: “Ya no era código abierto. Se convirtió en una empresa con fines de lucro donde Microsoft controlaría gran parte de su propiedad intelectual”.
El testimonio personal
Musk contó su historia desde Sudáfrica hasta Estados Unidos—trabajando hasta como leñador—y reveló detalles íntimos sobre su visión de la IA.
Sobre los riesgos: Comparó la IA superinteligente con tener un hijo muy listo: cuando crece no lo puedes controlar, solo inculcarle valores como honestidad e integridad.
La chispa inicial ocurrió durante una discusión con Larry Page (Google), quien lo llamó “especista” por priorizar la supervivencia humana sobre la IA. Eso llevó a Musk y Altman a unirse en 2015 para crear un contrapeso responsable frente a Google y Meta.
“Google tenía todo el dinero, todas las computadoras y todo el talento”, recordó Musk. “No había contrapeso”.
Lo que viene
Altman testificará próximamente—se perdió un evento clave con Amazon por estar atado al tribunal. También declarará Satya Nadella (Microsoft). El juicio durará tres semanas y podría reconfigurar cómo se desarrolla la inteligencia artificial globalmente.




