Avances en interfaces cerebro-computadora
Dos investigaciones publicadas en Nature Medicine confirman que la neurotecnología ya no es ciencia ficción. Un hombre con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) severa logró comunicarse desde su hogar gracias a un chip implantable, usado durante dos años. El estudio, dirigido por Sergey Stavisky y David Brandman (Universidad de California en Davis), es el primero en demostrar que estos dispositivos pueden operarse fuera del laboratorio.
“Es un paso adelante importante, aunque falta verificar si puede generalizarse”, señaló Luca Berdondini, investigador del Instituto Italiano de Tecnología (IIT) de Génova.
En el segundo estudio, coordinado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y el Hospital Universitario de Lausana (CHUV), 40 pacientes con Parkinson mejoraron su marcha. Un chip combinado con inteligencia artificial interpreta la actividad cerebral en tiempo real y ajusta la estimulación eléctrica de forma autónoma. La técnica, usada desde hace 30 años, ahora se vuelve mucho más adaptable.
El reto de llevar la tecnología a la clínica
Ambos casos reflejan una carrera global. Berdondini advierte que “Europa corre el riesgo de quedar rezagada frente a Estados Unidos y China” debido a barreras regulatorias. Aunque la investigación europea ha avanzado, falta agilizar el paso de los ensayos a la aplicación clínica, respetando la ética.
La llegada de Neuralink, de Elon Musk, aceleró el ritmo. “Estos resultados son un estímulo para las empresas, porque demuestran que el camino es viable”, concluyó el investigador. El desafío ahora es llevar estos hallazgos a más personas y garantizar que la competencia tecnológica no deje atrás a Europa.




