La oposición demócrata se fortalece frente a las advertencias presidenciales, intensificando el pulso político en la capital.
La paralización gubernamental intensifica la crisis para los trabajadores, mientras una nueva amenaza de recortes de personal agrava la incertidumbre laboral y económica.
El vicepresidente alerta sobre consecuencias laborales inmediatas mientras el estancamiento político se profundiza en Washington.
La administración transforma la paralización en una reestructuración agresiva de la fuerza laboral y las prioridades de gasto federal.