La Caravana de la Solidaridad (con cámaras) llega a Hidalgo
Parece que el itinerario de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está más apretado que el horario de un repartidor en día de ofertas. Después de marcar su tarjeta de asistencia en Tamaulipas, nuestra incansable mandataria apareció este sábado 18 de octubre en Hidalgo, porque ¿qué mejor plan para un fin de semana que supervisar personalmente los apoyos para las familias damnificadas? Uno casi puede imaginar la logística: “Muy bien, equipo, hoy toca sonreír para la foto y mostrar que el gobierno está en la jugada, literalmente, contra las inundaciones“.
Allí, en el pintoresco Centro de Acopio del Aeropuerto Juan Guillermo Villasana, se desarrolló el encuentro que todos esperábamos: el abrazo protocolario y la mirada de seria preocupación con el gobernador Julio Menchaca. El escenario era tan perfecto que casi se podía oír el susurro de un community manager de fondo: “Asegúrense de que las cajas de ayuda salgan en el plano, por favor”. Fue entonces cuando el mandatario estatal, con la solemnidad de quien anuncia el tráiler de una película de superhéroes, declaró: “Iniciamos una jornada más de supervisión y trabajo en apoyo a las familias hidalguenses”. Uno se pregunta si “jornada” es el nuevo eufemismo para “gira relámpago con alto valor fotogénico”.
El ISSSTE también marca presencia (y lleva la cuenta)
Pero no podía faltar el elenco de reparto. Para darle un toque de drama médico a la situación, apareció Martí Batres</strong, el director del ISSSTE, quien, en lugar de estar gestionando desde su cómoda oficina, decidió que su talento era más necesario revisando el Hospital General "Columna Rivera". Su misión: visitar a las dos únicas personas damnificadas que aún permanecían en esa unidad médica. Dos. Uno casi espera un despliegue con infografías y un conteo regresivo para su alta. La pregunta que flota en el aire es: ¿fue realmente necesaria la visita del gran jefe para dos pacientes, o es que la crisis era tan monumental que requería de su mirada experta para asegurarse de que los vendajes estaban bien puestos?
No contento con este minucioso examen, el señor Batres procedió a soltar un dato que sonó más a informe de ventas trimestral que a un reporte humanitario: “En los hospitales del ISSSTE de Hidalgo, Puebla, Veracruz, San Luis Potosí y Querétaro han sido recibidas y atendidas 194 personas afectadas“. ¡194! Un número tan específico que inspira una confianza absoluta, o tal vez nos hace preguntarnos si alguien tuvo que hacer una hoja de cálculo a medianoche para tener la cifra lista para la foto. Es reconfortante saber que, en medio del caos de las precipitaciones extremas y los desastres naturales, la burocracia hospitalaria mantiene sus registros impecables. ¿Habrá un sello especial para el expediente que diga “Daños por lluvia, visto por el director”?
La escena completa es simplemente conmovedora. Mientras ciudadanos comunes luchan por salvar sus pertenencias del lodo y el agua, la cúpula gubernamental se pasea por los centros de asistencia a damnificados como si estuvieran en una ruta turística de la calamidad. “Y a su izquierda, pueden ver a una familia que perdió su hogar; a la derecha, las bolsas de ayuda que llegarán… eventualmente. No olviden sus fotos para el comunicado de prensa.” Es el eterno ballet de la política ante las emergencias climatológicas, donde la percepción de acción es tan crucial como la acción misma, o quizás un poquito más.
No se puede negar el trabajo de los equipos de auxilio y los profesionales de la salud que están en la primera línea, haciendo el pesado y anónimo. Pero uno no puede evitar una sonrisa cínica ante el espectáculo de los altos funcionarios llegando, supervisando y reportando con una precisión numérica que haría palidecer a un contador. Es casi como si creyeran que nuestra capacidad de asombro es tan baja que nos conformamos con verlos aparecer en el lugar del suceso, como superhéroes burocráticos que resuelven crisis con la mágica aparición de su presencia y un par de estadísticas.
Al final, el mensaje es claro: el gobierno federal y sus aliados están “en el terreno”. Y qué mejor manera de demostrarlo que con un cuidadoso coreografiado de encuentros, declaraciones y números que, esperemos, se traduzcan en ayuda tangible y eficaz para todos aquellos que han visto sus vidas alteradas por la furia de la naturaleza. Porque, al fin y al cabo, de lo que se trata es de la reconstrucción y la resiliencia, no solo de llenar álbumes de recortes de prensa oficiales.
¿Te ha parecido una mirada irreverente a la actualidad? No te quedes con la ironía, comparte este artículo en tus redes sociales y ayúdanos a viralizar una perspectiva diferente. Y por supuesto, explora más contenido relacionado con la política nacional y los eventos climáticos en nuestro sitio.




