El tablero se mueve: la batalla por el sueldo docente
Las cartas están sobre la mesa. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación acaba de cerrar la fase general del Pliego Nacional de Demandas para 2026. Y ya avisan: van por un incremento superior al 13%. No es un deseo, es una línea roja.
¿Por qué ese número? Porque ese fue el aumento del salario mínimo este año. Alfonso Cepeda Salas, el líder sindical, lo dejó claro en Veracruz durante un evento de la Sección 56.
“Si el salario mínimo se incrementó en un 13%, pues esa debe ser la base para negociar… El magisterio espera cuando menos un 13%”
Ahí está el guante lanzado. Cepeda reconoció el “interés” de la presidenta Claudia Sheinbaum por la educación, pero acto seguido disparó: para la gran mayoría, el salario no corresponde con su compromiso y preparación. Es el clásico “gracias, pero no es suficiente”.
La respuesta del otro lado del escenario
En esa misma reunión estuvo Claudia Tello Espinosa, secretaria de Educación de Veracruz. Su discurso fue el contrapunto oficial: halagos a la labor docente y una reafirmación de que Sheinbaum tiene como prioridad salarios y vivienda.
Es el primer acto del verdadero drama. Terminaron las generalidades —lo laboral, profesional, social— y ahora empieza lo duro: revisar los números. El SNTE cierra filas con una meta clara, mientras el gobierno promete prioridad.
La pregunta que queda flotando en el aire del teatro político es simple: ¿las palabras de apoyo se traducirán en cifras que satisfagan al magisterio? La obra apenas comienza.




