La presión de ser local, un reto que Lorena Ochoa ayuda a superar
Imagínate jugar en casa, con toda tu gente apoyándote. Suena increíble, ¿verdad? Pero para las nueve golfistas mexicanas que competirán esta semana en el LPGA Riviera Maya Open, esa ventaja puede convertirse en un arma de doble filo. La presión de ser las favoritas del público puede pesar más que el swing. Por eso, la legendaria Lorena Ochoa no dudó en hablar con cada una de ellas para dejarles un mensaje claro: disfruten, relájense y muestren su mejor versión.
“Con todas estoy muy en contacto, saben que soy amiga más que nada, tienen mi teléfono y a cada rato me buscan, pero también es importante que sea una semana no tan complicada para ellas, que no tengan la presión de ser locales, que traten de aprender a separar y que jueguen relajadas, pero siempre les echaré porras”, confesó Ochoa en la inauguración del torneo, que por segundo año consecutivo se jugará en El Camaleón de Mayakoba.
Más que un torneo, una oportunidad de oro
Ochoa, exnúmero uno del mundo, sabe bien lo que significa dar el salto. Ella misma vivió ese proceso, primero caminando con los hombres y luego encontrando su lugar en la LPGA. Por eso, ve este evento como una plataforma que puede transformar carreras.
“Lo más importante es la oportunidad a las mexicanas, que estén contentas de vivir lo que han soñado toda su vida, yo primero caminé con los hombres y luego cuando jugué con la LPGA me cambió la vida, para ellas es una súper oportunidad, va a levantar mucho su carrera”, declaró.
Un día de fiesta y nostalgia
La emoción de tener al mejor circuito de golf femenil en México es contagiosa. Ochoa no oculta su alegría, aunque también siente ese cosquilleo de los recuerdos.
“Es algo muy grande tener a las mejores del mundo en casa, es un día de fiesta, de recordar buenos tiempos porque me entra la nostalgia de regresar a un campo y se me pone la piel chinita”.
Así que ya sabes, esta semana en Mayakoba no solo veremos birdies y putts. Veremos a nueve guerreras aprendiendo a manejar la presión, con el consejo de una leyenda en la oreja. El deporte, al final, es eso: resiliencia, disfrute y dar el máximo cuando más importa. ¡A echarle porras a las nuestras!




