El LPGA regresa a México: porque ocho años de ausencia no eran suficientes
¡Atención, amantes del golf (y de los contratos a largo plazo)! El LPGA Riviera Maya Open ha decidido que México es tan encantador que se quedará hasta el 2031. Sí, han hecho las cuentas y, al parecer, seis años no eran suficientes, así que extendieron la estadía como si fueran turistas que descubrieron el buffet libre del hotel. Después de casi una década de extrañarnos (o de ignorarnos, quién sabe), el circuito femenino de golf profesional vuelve a tierras aztecas, esta vez en el El Camaleón Golf Course at Mayakoba, porque qué mejor lugar para un deporte que exige paciencia que un campo llamado como un reptil que se esconde durante horas.
Las mexicanas que llevarán el peso (y los palos) del país
Entre las protagonistas estarán Gaby López, Clarisa Temelo, Isabella Fierro y Maria Fassi, porque si hay algo que México sabe hacer, además de tacos y series de narcos, es producir golfistas de alto nivel. Gustavo Santoscoy García, director del torneo, dejó claro que esto no es un romance de verano, sino un compromiso serio: “México merece un torneo LPGA”, declaró, como si el país hubiera estado rogando por un evento de golf mientras el resto de nosotros ni nos habíamos dado cuenta de que faltaba.
Y claro, no podía faltar el clásico discurso de “esto es solo el comienzo”, porque ¿qué sería de un anuncio deportivo sin una promesa vaga de crecimiento futuro? Santoscoy aseguró que, si todo sale bien (léase: si la gente va y no solo los empleados del resort), el torneo podría volverse un clásico. ¡Qué emocionante! Aunque, siendo honestos, con una bolsa de 2.5 millones de dólares, hasta yo aprendería a jugar golf si me pagan lo suficiente.
Las tres “claves” del éxito (o cómo justificar un evento caro)
Según el directivo, hay tres razones por las que el LPGA regresó a México: 1) el apoyo del gobierno (porque nada dice “deporte” como la intervención estatal), 2) Mayakoba (un resort tan espectacular que hasta el golf se ve bien ahí), y 3) Riviera Maya (porque si vas a organizar un torneo, mejor que sea en un lugar donde los jugadores puedan tomar mojitos después de perder). Santoscoy incluso se atrevió a decir que Mayakoba tiene “uno de los mejores campos del mundo”, lo cual, viniendo de un director de torneo, suena menos a opinión y más a obligación contractual.
En resumen: el LPGA está de vuelta, con más años por delante que muchas relaciones modernas, y con la esperanza de que los aficionados al golf (o al menos los que puedan permitirse entrar a Mayakoba) llenen las gradas. ¿Lograrán que el golf femenino en México despegue? Quién sabe. Pero al menos ya tienen asegurado el lugar hasta el 2031, lo que significa que, si todo falla, siempre pueden culpar al contrato.
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