Análisis del panorama actual de las pensiones en el sistema de Afore
De acuerdo con los datos oficiales del primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, con corte al mes de junio del presente año, se registró un total de 102 mil 928 personas que se jubilaron en México bajo el esquema de Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore). El análisis de estas cifras revela que la pensión promedio mensual que perciben estos beneficiarios asciende a cinco mil 216 pesos, una cifra que sirve como punto de partida fundamental para evaluar la eficacia de las políticas implementadas.
Un hallazgo significativo, y quizás el más relevante de este reporte, es que el 90.9% de las personas pensionadas resultaron beneficiadas de manera directa por la modificación regulatoria que disminuyó el requisito de semanas cotizadas. Esta modificación, aprobada en la reforma de 2020 aplicada a la Ley de Sistemas de Ahorro para el Retiro, constituye un cambio estructural de gran calado. El efecto concreto de esta política ha sido un incremento promedio del 23.4% en el monto de la pensión que los jubilados reciben actualmente, en comparación con lo que hubieran obtenido de haberse mantenido el marco legal anterior.
La creación y función del Fondo de Pensiones para el Bienestar
Con el objetivo primordial de incrementar las tasas de reemplazo—concepto que se refiere al porcentaje del último salario que un trabajador recibe como pensión—, en el año 2024 se implementó una reforma integral destinada a asegurar pensiones más elevadas para los trabajadores cotizantes adscritos al sistema de cuentas individuales del IMSS y del ISSSTE. Esta iniciativa legislativa culminó con la creación del Fondo de Pensiones para el Bienestar, un mecanismo de apoyo financiero diseñado para cerrar la brecha entre los ahorros acumulados y la expectativa de ingreso durante la vejez.
La operación del Fondo se rige por un criterio específico: su objetivo es procurar que las personas trabajadoras que coticen en el régimen de cuentas individuales, que alcancen la edad de 65 años y cuya pensión calculada sea igual o inferior a 17 mil 364.9 pesos, reciban un monto complementario. Dicho aporte tiene la finalidad de igualar la pensión total al monto del último salario percibido, hasta por el límite económico antes mencionado. Este enfoque busca mitigar uno de los problemas crónicos del sistema de capitalización individual: la insuficiencia de los ahorros para generar una renta vitalicia digna.
Composición financiera y procesos de devolución del Fondo
La estructura de ingresos del Fondo de Pensiones para el Bienestar es particularmente interesante desde una perspectiva de política pública. Una parte sustancial de sus recursos se conformó a partir de la transferencia de los saldos de las denominadas cuentas inactivas pertenecientes a personas mayores de 70 años en el caso del IMSS y de 75 años en el caso del ISSSTE. No obstante, el mecanismo incluye una salvaguarda crucial: cuando los titulares originales o sus beneficiarios legítimos así lo solicitan, se ejecuta la devolución íntegra de los recursos que previamente fueron transferidos al Fondo.
Los datos operativos a junio de 2025 detallan que este proceso de reintegro ha sido ejercitado de manera notable. Se han devuelto un total de dos mil 789.2 millones de pesos a un universo de 61 mil 016 personas que presentaron la solicitud correspondiente. Un análisis de la distribución de estas devoluciones por institución revela que el 36% se gestionaron a través del IMSS, un 38% por conducto del Instituto del Infonavit y el 26% restante fue procesado por el ISSSTE. Esta distribución refleja la composición de la base de trabajadores en cada uno de los institutos.
Respecto a la capitalización del Fondo, en el mes de junio de 2025 se recibieron tres aportaciones financieras distintitas que sumaron en conjunto cinco mil 159.3 millones de pesos. El desglose de estos ingresos es el siguiente: la primera y más cuantiosa, derivada de los recursos de las cuentas inactivas de personas en los rangos de edad previamente establecidos, por un monto de cinco mil 61 millones de pesos; la segunda, correspondiente al 75% de los remanentes netos obtenidos por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, que contribuyó con 73.9 millones de pesos; y una tercera partida, derivada del cobro de adeudos pendientes de pago ante el ISSSTE, que aportó 24.4 millones de pesos. Esta diversificación de fuentes de financiamiento busca conferirle sostenibilidad de largo plazo al Fondo.
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