El dilema de la farmacéutica: ¿absorber o traspasar?
Parece que la vida nos da suero y, a veces, nos toca pagar más por él. En un giro que nadie vio venir (o quizá todos), Genomma Lab, esa empresa que se dedica a nuestro cuidado personal, está considerando muy seriamente aumentar el precio de su bebida estrella, Suerox. ¿La razón? Un nuevo impuesto que ha caído como bomba sobre las bebidas endulzadas. Porque, claramente, en estos tiempos de inflación, lo que necesitamos es que hidratarse cueste más.
La revelación, cortesía de la agencia Bloomberg, nos presenta a Marco Sparvieri, el CEO de la compañía, explicando la compleja estrategia corporativa con la delicadeza de un juego de póker. Básicamente, su plan maestro es… esperar a ver qué hacen los demás. Sí, has leído bien. La decisión de encarecer el producto para el consumidor final dependerá exclusivamente de si la competencia se atreve primero. En sus propias palabras, si los otros suben los precios y no asumen el IEPS, Genomma Lab los seguirá con entusiasmo. Pero, oh sorpresa, si la competencia se porta bien y absorbe el costo, entonces “tendremos que absorberlo”. Una postura valiente, sin duda.
La ventaja competitiva de no tener azúcar (y la desventaja de tener que explicarlo)
En un alarde de optimismo, Sparvieri señaló que esta medida fiscal afectará a todo el sector de las bebidas isotónicas y electrolitos. Pero no teman, amantes del Suerox, porque él tiene una ventaja: su producto no está endulzado con azúcar. Según su lógica impecable, esto significa que el IEPS que aplicará a Suerox será la mitad del que pagarán sus rivales. Es como llegar a una fiesta y darte cuenta de que, por no llevar el mismo traje que todos, solo tienes que pagar la mitad de la cuenta. Un consuelo maravilloso cuando la cuenta total es más alta.
Mientras las empresas hacen estos cálculos existenciales, el Congreso mexicano, en un arrebato de celo recaudatorio, aprobó una reforma a la Ley del IEPS que no se anda con rodeos. Ahora, las bebidas con azúcar verán el impuesto subir a 3.80 pesos por litro, un salto desde los 1.6451 pesos actuales. Para que lo entiendan: es un aumento de poco más de 2 pesos por cada litro que te bebes. Las que usan edulcorantes pagarán 1.50 pesos. Pero la fiesta fiscal no termina ahí.
Los cigarros, esos malos hábitos que el gobierno ama gravar, verán su tasa ad valorem pasar de un ya jugoso 160% a un exquisito 200%. Traducción: una cajetilla que hoy cuesta entre 80 y 90 pesos podría alcanzar la centena. ¿Juegas videojuegos violentos para desahogarte después de pagar impuestos? Pues prepárate para un IEPS del 8%. Y si lo tuyo son las emociones fuertes, las casas de apuestas en línea verán su impuesto subir del 30% al 50%. Parece que el gobierno ha decidido que todo lo que nos gusta debe costarnos un poco más de sufrimiento, digo, de dinero.
Así que ya lo sabes: la próxima vez que compres tu Suerox para recuperarte de la resaca o del golpe de calor, recuerda que su precio es el resultado de un delicado baile entre ejecutivos, competidores y legisladores. Un baile que, por supuesto, termina sonando en tu billetero.
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