Un sueño ferroviario (o pesadilla logística) que no conoce fronteras
Porque claro, ¿qué mejor manera de demostrar el “éxito” del Tren Maya que exportar su modelo a los vecinos? Los gobiernos de México, Guatemala y Belice —en un arranque de entusiasmo colectivo— decidieron que no basta con tener un polémico proyecto ferroviario en un país: hay que compartir la alegría con toda la región. ¿El objetivo? Conectar el ya famoso (o infame, depende a quién le preguntes) Tren Maya con Guatemala y, por qué no, hasta Belice. Porque si algo necesitamos es más locomotoras cruzando selvas y fronteras, ¿no?
Promesas, estudios y la clásica frase “no afectará áreas protegidas”
En una conferencia que parecía más un acto de fe que un anuncio técnico, la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo guatemalteco, Bernardo Arévalo, aseguraron que esto no será un ecocidio sobre rieles. “El tren no pasará por zonas protegidas”, dijo Arévalo, como si repetirlo lo hiciera automáticamente cierto. ¿Y las rutas ya destinadas al transporte? Bueno, esas sí son juego limpio. Total, ¿a quién le importa un poco más de concreto y ruido en áreas que ya están medio destruidas?
Sheinbaum, por su parte, no perdió la oportunidad de presumir que el Tren Maya ya ha transportado un millón y medio de personas (aunque no mencionó cuántas de ellas viajaron voluntariamente). Y como si fuera poco, ahora también tendrá modalidad de carga, porque nada dice “progreso” como convertir un tren turístico en un camión con ruedas de acero. Eso sí, la mandataria aclaró —con esa seriedad que solo los políticos pueden fingir— que México no construirá nada en Guatemala o Belice. No, no. Solo les “prestará” su expertise en proyectos faraónicos.
El corredor interoceánico y otras fantasías ferroviarias
Para endulzar el deal, también anunciaron un segundo enlace ferroviario por el Pacífico, porque uno nunca es suficiente cuando se trata de gastar dinero público en infraestructura que quizá, tal vez, algún día, sea rentable. Eso sí, los detalles técnicos brillaron por su ausencia. ¿Costos? Misterio. ¿Plazos? Flexibles. ¿Impacto ambiental? Según quién lo evalúe. Pero hey, lo importante es que los presidentes se sacaron fotos sonrientes en Calakmul, Campeche, donde —oh, sorpresa— se revelarán más detalles más tarde. Porque nada como anunciar primero y planear después.
Así que prepárense, centroamérica: el Tren Maya viene por ustedes. Y si creían que las controversias sobre presupuestos inflados, daño ecológico y dudosa rentabilidad eran solo un problema mexicano, piénsenlo de nuevo. La cooperación internacional nunca fue tan… cuestionable.
¿Te intriga este proyecto o crees que es otro elefante blanco sobre rieles? Comparte este artículo y únete al debate. Y si quieres más análisis sobre obras faraónicas y sus consecuencias, explora nuestro contenido relacionado.




