Cuando España y México jugaron al “quién da más” en el juego de los sobornos
Ah, la corrupción. Ese deporte olímpico que algunos políticos practican con más dedicación que un influencer en el gimnasio. Resulta que el escándalo del Caso Koldo, ese que tiene a medio España pidiendo la cabeza de Pedro Sánchez, decidió hacer turismo en México. Y no para tomar margaritas en Cancún, sino para repartir contratos del Tren Maya como si fueran flyers en un antro.
El trío de la risa (y los sobres bajo la mesa)
Imaginen este dream team: José Luis Ábalos (exministro y supuesto brazo derecho de Sánchez), Koldo García (el “asesor” que asesoraba más de lo debido), y Víctor de Aldama (el empresario con más contactos que un repartidor de CVs en LinkedIn). Estos tres mosqueteros del dinero fácil aterrizaron en México en 2019, justo cuando el Tren Maya empezaba a calentar motores. ¿Objetivo? Repartirse el pastel como niños en una piñata.
Lo gracioso (o trágico, depende de tu sentido del humor) es que De Aldama admitió en tribunales que AZVI, una de las constructoras españolas, le soltó 18 mil euros en sobres por “gestionar” contratos. O sea, el típico “te pago por hacer magia, pero que no se note”. Y voilà: INECO (empresa pública española) y otras dos compañías ACCIONA y AZVI —expertas en ganar concursos donde el jurado está comprado— se llevaron jugosos contratos. Porque nada dice “transparencia” como adjudicar obras a empresas acusadas de corrupción en otro continente.
El Tren Maya: la excusa perfecta para un negocio redondo
Aquí el guion se pone bueno: mientras AMLO presumía el tren como obra estrella, los españoles hacían su agosto. INECO ganó un contrato de 13.2 millones de euros como “operador sombra” (término bonito para decir “vigilante bien pagado”). AZVI se llevó el Tramo 3, que inexplicablemente pasó de costar 10,192 a 23,000 millones de pesos (sí, la inflación en México es una broma pesada). Y ACCIONA, otra fan de los sobornos, logró el Tramo 5… hasta que AMLO cambió de idea y le dio el trabajo al Ejército. Plot twist.
Lo más irónico: De Aldama confesó que Ábalos se reunió con autoridades mexicanas para “hablar del tren”. Seguro discutieron el clima, la gastronomía local y, de pasada, cómo repartirse comisiones. Todo muy casual, como cuando preguntas “¿qué cuentas?” y en realidad quieres saber si te deben dinero.
Moraleja: Si un día te ofrecen un viaje “de trabajo” con políticos, revisa si llevan maletas con espacio extra… para los fajos de billetes.
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PD: Si buscas un masterclass en cómo no gobernar, este caso es material de estudio.




