Otro ‘evento’ controlado, otra vez
Pemex salió a decir que todo está bajo control tras detectar hidrocarburo en la costa sur de Veracruz. Lo llaman ‘situación’ y ‘evento’. Nunca ‘desastre’ o ‘derrame’. El lenguaje oficial ya es todo un diagnóstico.
“La situación se encuentra bajo control operativo mientras avanzan las labores de limpieza”, asegura la empresa.
Suena tranquilizador, ¿verdad? Como si limpiar el mar fuera tan sencillo como trapear un piso. Mientras tanto, han tenido que sentarse con pescadores de Agua Dulce, Coatzacoalcos y Pajapan. Once cooperativas, unos 300 trabajadores viendo cómo su sustento flota en algo más denso que el agua.
La chequera como plan B
Aquí viene lo predecible: el Programa de Apoyo a Comunidades y Medio Ambiente (PACMA) entrará en acción con 15 millones de pesos. También repartieron 100 mil litros de combustible en Pajapan. Y una unidad médica móvil atendió a 548 personas.
Todo muy medible, muy cuantificable. Números bonitos para un informe. Lo que no se mide tan fácil es cuánto tarda un ecosistema costero en recuperarse. O cuántas generaciones de pescadores cargarán con esto.
Lo más revelador es lo que Pemex no dice: el volumen del vertido, su origen preciso, las especies afectadas. Solo hablan de monitoreo constante y vigilancia permanente. Palabras que suenan a acción pero huelen a contención… de la información.
La memoria es corta, pero los hidrocarburos son persistentes. Veremos cuánto dura este ‘control operativo’ en la próxima marea.




