El telón se levanta para un expresidente
Ante un círculo cerrado de familiares, amigos y pesos pesados del mundo empresarial y deportivo, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) puso en escena un reconocimiento cargado de emoción. El protagonista: Justino Compeán, quien dirigió los destinos del organismo entre 2006 y 2015.
La lista de invitados era el who’s who de la élite. Emilio Azcárraga, dueño del Club América; Joaquín Balcárcel; Gustavo Guzmán de Azteca Telecom; y hasta Miguel Loret de Mola, entre otros. Un guiño claro a las alianzas que forjó durante su mandato.
Más que un retrato en la pared
El tributo no fue solo discursos. Incluyó la develación de su retrato oficial, una réplica conmemorativa, un jersey de la Selección y una fotografía que resumía los hitos de su gestión. Fue una puesta en escena calculada para honrar legado.
“Fueron nueve años como presidente y el décimo como presidente honorario de la FIFA”, dijo Compeán, visiblemente conmovido. “Me llena de orgullo haber sido reconocido… Además de mi familia, invité a todos los que me ayudaron a subir esa difícil escalera”.
Sus palabras pintaron la imagen de un camino arduo, no un desfile triunfal. Aquí no hubo espacio para la falsa modestia.
El veredicto institucional
Mikel Arriola, el actual comisionado, fue contundente al evaluar esos nueve años. Lo llamó “el segundo expresidente con mayor permanencia al frente de la FMF” y atribuyó esa continuidad a algo concreto:
“Esa continuidad no fue casualidad: fue el resultado de su liderazgo firme, su capacidad de construir consensos y la estabilidad que supo darle a nuestra institución”.
Arriola destacó algo fundamental: Compeán entendió que para ganar fuera, primero había que poner orden dentro. “Impulsó el gobierno corporativo, profesionalizó áreas clave y consolidó las finanzas”. En otras palabras, transformó una casa desordenada en una institución.
El mensaje entre líneas es potente: este homenaje no es solo nostalgia. Es un recordatorio oficial de los cimientos sobre los que se pretende seguir construyendo. Un guión donde el pasado legitima el presente.
Al final del acto, con su familia y esos aliados clave a su lado, Compeán recibió más que aplausos. Recibió un lugar definitivo en el relato oficial del fútbol mexicano. La cortina cayó sobre una carrera, pero su nombre ya está escrito en letras grandes.




