Un guión de paz que México aplaude
Desde Manzanillo, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió la noticia como quien ve avanzar una obra de teatro tras años de un mismo acto. El anuncio cubano de “conversaciones” con Estados Unidos le pareció, simplemente, indispensable.
“Qué bueno. Siempre México va a promover la paz, el diálogo diplomático y en particular frente a esta injusticia que se ha cometido desde hace muchos años al pueblo de Cuba”, afirmó.
Para ella, no se trata solo de política exterior. Es un asunto constitucional y humano. La Carta Magna mexicana habla de autodeterminación y solidaridad, principios que ahora cobran vida con cada tonelada de ayuda enviada.
La defensa frente a las sombras
Ante las acusaciones de algunos medios sobre un posible desvío de la ayuda, Sheinbaum fue contundente. No hubo rodeos.
“Tenemos muchas imágenes de agradecimiento del pueblo de Cuba, de los habitantes de la ayuda humanitaria, que está llegando de manera directa a sus casas”, aseguró.
Su mensaje fue claro: México ha sido un puente. No solo con envíos, sino facilitando el diálogo entre las partes. Mientras algunos ven conspiraciones, ella muestra fotografías de agradecimiento.
El bloqueo económico es, en su narrativa, el villano de esta historia. Un obstáculo que ha generado “diversas problemáticas” durante décadas. Por eso cualquier conversación para desactivarlo es una victoria.
La presidenta cerró reafirmando el papel de su gobierno: apoyo por todas las vías. Una postura que mezcla realpolitik con un principio inquebrantable escrito en la ley fundamental del país. El telón no se cierra; la obra continúa.




