Un infierno en la costa: el fuego no perdona en Chiapas
Parece que el 2025 quiere terminar con todas las alarmas encendidas, literalmente. En el poblado Calera, municipio de Arriaga, un incendio forestal de esos que quitan el aliento (y el oxígeno) ha convertido 380 hectáreas de vegetación en cenizas. Las autoridades de Protección Civil confirmaron el dato, y uno no puede evitar pensar en cuántos memes y bosques se perdieron en ese siniestro. Mientras tú revisas tus stories, brigadas de emergencia están en modo heroico, combatiendo las llamas al pie de un cerro para que este desastre ecológico no decida hacer una visita sorpresa a las viviendas de la zona. Spoiler: el fuego es un pésimo vecino.
El dream team contra las llamas: todos al combate
Para enfrentar este caos, se desplegó el equivalente a un equipo de superhéroes, pero con uniformes anti-llamas. Hablamos de unos 70 elementos entre Protección Civil estatal, municipal de Pijijiapan, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y hasta la Secretaría de la Defensa Nacional. Básicamente, todos los que saben apagar fuego, físicamente y en redes sociales. La Secretaría de Protección Civil de Chiapas, en un acto de máxima responsabilidad, le advirtió a la población de Arriaga: manténganse lejos, no vayan a hacer turismo de desastre y, por favor, sigan la información oficial. Porque, seamos honestos, el grupo de WhatsApp de la colonia no es una fuente confiable en estos casos.
La dependencia también sacó su lista de consejos para no convertirte en el villano de la temporada. El número uno: dejar de lado las quemas agrícolas, esa práctica que en época de sequía y vientos fuertes tiene más potencial de desastre que un spoiler en Twitter. También sugirieron evitar las fogatas (adiós, planes instagrameables en el bosque), pero si tu alma aventurera insiste, al menos limpia el perímetro de ramas secas y asegúrate de apagarla con agua y tierra como si fueras un bombero profesional. Y esto es clave: no arrojar colillas de cigarro o cerillos. En serio. En pasto seco, una chispa tiene más poder de viralización que un reel gracioso.
El impacto en la comunidad y el ecosistema es brutal. Más allá de las hectáreas calcinadas, hay un golpe a la biodiversidad, al aire que respiramos y a la tranquilidad de quienes viven cerca. Estos eventos no son solo un “problema ambiental”; son un recordatorio de lo frágil que es todo cuando el clima y las malas decisiones se alían. La lucha contra el siniestro continúa, y mientras los equipos trabajan, a nosotros nos toca ser parte de la solución: informándonos correctamente y compartiendo solo datos verificados.
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