Cuando el crimen organizado se vuelve influencer
Imagina un cártel que, en lugar de esconderse, sube sus feats a TikTok con música de narco-corridos de fondo. Así opera Los 300, un grupo que no solo extorsiona y despoja casas en el Estado de México, sino que además lo documenta como si fuera un unboxing de malas decisiones. ¿Su estrategia? Viralizar su “altruismo” regalando comida afuera de hospitales o llevando pipas de agua… porque nada dice “somos los buenos” como apagar incendios entre extorsiones.
De montachoques a módulos de afiliación: el manual del delito 2.0
Según Sergio Padilla, investigador del Colegio Mexiquense, esta banda no solo busca legitimidad, sino que vende su marca como si fuera una franquicia turbia. ¿Prueba? Autos con calcomanías del grupo y hasta módulos ambulantes para reclutar vecinos. Su lema: “Te metes con uno, te metes con todos” (spoiler: no es un eslogan de Marvel).
Lo más irónico: mientras sus videos muestran “ayuda social”, detrás hay policías coludidos que facilitan despojos inventando investigaciones por drogas. ¿El resultado? Familias desalojadas y casas ocupadas por el cártel, que luego denuncian a los verdaderos dueños por invasión. Sí, leíste bien: el delincuente demanda a la víctima. Ecatepec, ladies and gentlemen.
¿Te sorprende? Comparte esta nota y descubre más historias donde el crimen y las redes sociales son besties.




