Mesas de diálogo, pero la raíz del problema sigue intacta
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que existen mesas de diálogo entre la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría Agraria para buscar acuerdos en los conflictos de Oaxaca y Chiapas. Suena bien, ¿verdad? El clásico ‘estamos hablando’.
Pero aquí viene lo jugoso. En la conferencia matutina de este miércoles, la mandataria admitió que no se contemplan cambios sustanciales ante los posibles casos de corrupción en los tribunales agrarios. O sea, dialoguemos todo lo que quieran, pero el sistema que genera el conflicto se queda como está.
Para colmo, Sheinbaum se apresuró a defender a los próximos magistrados que ingresarán al Tribunal Agrario, calificándolos como ‘personas profesionistas y honestas’. Porque claro, el problema nunca son las personas, sino las estructuras que permiten los abusos. Lo sabemos desde la facultad de derecho.
Un procurador ‘muy bueno para el diálogo’ que pasó la noche retenido
La anécdota que contó Sheinbaum habla por sí sola. Dijo que el procurador agrario Víctor Suárez ‘tuvo que quedarse ahí toda la noche’ en Los Chimalapas porque a una parte no le gustó una resolución. Pero ojo, según ella ‘finalmente pudo salir sin problema’.
“Él es muy bueno para el diálogo y no hubo ningún problema”
¿Quedarse toda la noche contra tu voluntad no es un problema? Me pregunto qué definición manejan en Palacio Nacional. Lo llaman ‘diálogo’, otros podrían llamarlo presión comunitaria.
Sobre San Luis Potosí y los desarrolladores que buscan hectáreas en territorio Wixárika, la respuesta fue igualmente burocrática: le corresponde a Gobernación coordinar el diálogo. Nada sobre frenar los despojos, solo ‘consultar’ y ‘dar seguimiento’.
La fórmula es clara: anunciar diálogos para apagar fuegos mediáticos, pero sin tocar las instituciones donde anida el conflicto real. La memoria histórica nos dice que así se han ‘resuelto’ estos temas por décadas. Y mañana tendremos otro comunicado idéntico.




