El giro inesperado en la mesa de los poderosos
La escena tenía todos los ingredientes de un drama político. Los mismos banqueros que semanas atrás fruncían el ceño ante la reforma al Poder Judicial, ahora le dicen a la presidenta Claudia Sheinbaum que “va muy bien”. El guion dio un vuelco total en la Convención Bancaria.
“Dijeron que va muy bien, tuvimos una reunión con los principales bancos antes de entrar a la convención. Lo dijo Emilio Romano en su discurso que cada vez sienten mayor certeza en la Corte y en el Poder Judicial”, explicó Sheinbaum desde Cancún.
¿Qué pasó aquí? Parece el clásico plot twist donde los antagonistas se convierten en aliados. La mandataria describió un cambio de actitud notable: de la preocupación inicial a una petición concreta por más tribunales especializados en asuntos mercantiles.
La otra batalla: el crédito que no llega
Pero Sheinbaum no fue solo a escuchar halagos. Llevaba bajo el brazo un reclamo contundente: el sistema crediticio le falla a las pequeñas empresas. Mostró gráficas comparativas donde México sale mal parado frente a otros países latinoamericanos.
“Muchas veces se dice que el gobierno invierte poco… pero también hay poco crédito para que pueda ampliarse la inversión en México, sobre todo el pequeño y mediano comercio”, reconoció con esa mezcla de indignación y datos que caracteriza su estilo.
Su meta es ambiciosa: llevar el financiamiento del 38% al 48% del PIB. Habla de mecanismos, de quitar trabas. Suena a promesa electoral, pero viene con el respaldo de quien conoce las carencias desde la base.
El tercer acto lo protagonizaron las mujeres. Sheinbaum lamentó su escasa presencia en direcciones bancarias y anunció un sistema de cuidados mientras celebraba hitos: Victoria Rodríguez como primera gobernadora del Banxico, tres premiadas por la ABM.
Entre aplausos y gráficas, este capítulo dejó claro algo: en el teatro del poder, las alianzas cambian rápido cuando hay intereses comunes sobre la mesa.




