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Urbanismo participativo reinventa las ciudades olvidadas

Expertos y ciudadanos se unen para rediseñar desde cero las zonas urbanas más vulnerables de México, priorizando a sus habitantes.

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Cuando los vecinos toman el control del diseño urbano

Imaginen esto: en lugar de que un señor con corbata y un plano gigante decida cómo va a ser su barrio, son los mismos habitantes, los que saben dónde se inunda la calle y en qué esquina se pone buena la garnacha, quienes toman las riendas. Pues adivinen qué, esa fantasía colectiva está a punto de volverse (un poco más) realidad. Para mejorar y reconfigurar las urbes mexicanas de forma equitativa, se va a armar el primer congreso internacional de urbanismo participativo y resiliente en la pintoresca ciudad de Guanajuato. Básicamente, es el Coachella de la planeación urbana, pero con menos glitter y más soluciones prácticas.

La cita es del 5 al 8 de noviembre de 2025, y no es cualquier reunión de café. Está convocada por la Asociación Mexicana de Urbanistas A.C. (AMU), en alianza con la Facultad de Arquitectura de la UNAM y la Academia Nacional de Arquitectura. El plantel reúne a expertos, instituciones públicas, universidades, legisladores municipales y, lo más importante, a ciudadanía activa para debatir sobre una planificación justa y la capacidad de recuperación de las ciudades. O sea, un dream team para salvar nuestras calles.

El contexto: Un país de zonas de alto riesgo

¿Por qué tanta urgencia? Pongámosle números al drama. En México, según la AMU, existen 17 mil 770 asentamientos humanos irregulares, y casi el 99% están ubicados en zonas de riesgo. Traducción: la gente no se instaló allí porque las vistas fueran bonitas, sino porque no tenían otra opción. Estas comunidades marginadas concentran a millones de mexicanos en situación de pobreza extrema y son las más vulnerables cuando la naturaleza decide hacer de las suyas.

Para que no quede solo en teoría, este mismo mes se registraron 78 personas fallecidas y 23 no localizadas a causa de las lluvias que azotaron estados como Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí. Cerca de 100 mil viviendas quedaron seriamente dañadas. Estas cifras, más frías que el café de oficina, ilustran cuán expuestas están estas poblaciones ante inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves. No es un capítulo de una serie apocalíptica, es la vida real para muchos.

La solución: Un urbanismo hecho a mano (y con la comunidad)

En conferencia de prensa desde la Ciudad de México, el presidente de la AMU, Juan L. Kaye López, soltó la verdad como quien suelta un punchline: el urbanismo participativo, el que se hace con la intervención directa de los habitantes de una colonia, es la única manera de reconstruir las ciudades olvidadas. Básicamente, es pasar de “aquí les construimos lo que nosotros creemos que necesitan” a “¿cómo lo soñaron, jefes?”.

“Los urbanistas queremos ponernos a la orden de la comunidad, de los barrios para diseñarles el espacio que ellos anhelan, como ellos lo deseen, como creen que puede ser más adecuado a sus necesidades”, comentó Kaye López. Y luego vino la clase exprés de psicología urbana: “¿Por qué es resiliente? Porque la resiliencia tiene que ver con la capacidad que tenemos los seres humanos de recuperarnos de una situación traumática, de una situación trágica.”

El maestro en Arquitectura lo explicó con un ejemplo que todos entendemos: “Cuando pasa un sismo, cuando pasa una inundación, las personas suelen actuar con gran resiliencia y lo que hacen es enfrentar la adversidad de la mejor manera, se unen, se hacen grupos, colaboran y entonces es un urbanismo colaborativo, participativo y resiliente”. O sea, es oficial: la resiliencia es el nuevo “work from home”, pero aplicado a salvar comunidades.

Este enfoque no se trata solo de poner parches; se trata de un rediseño integral donde la voz de la gente es el plano maestro. Es pasar de ser espectadores de los desastres a ser los arquitectos de nuestra propia recuperación. Un cambio de paradigma donde la construcción comunitaria y la adaptación climática dejan de ser conceptos de nicho para convertirse en la norma. Porque al final del día, quién mejor que quienes viven en un lugar para saber cómo hacerlo más seguro, funcional y, por qué no, más cool para vivir.

¿Te imaginas que tu colonia fuera diseñada con las ideas de todos? Comparte esta nota y hagamos viral la idea de que las ciudades las hacemos entre todos. Explora más contenido sobre innovación urbana y descubre cómo puedes ser parte del cambio.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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