Un agujero negro de 151 millones en Tequila
La Auditoría Superior de la Federación acaba de poner el dedo en una llaga que duele: el municipio jalisciense de Tequila no tiene idea —o no quiere decir— en qué se gastó más de 151 millones de pesos de recursos federales.
Estamos hablando de dinero público que simplemente… desapareció en el papel. La ASF fue clara: el municipio no proporcionó registros, ni comprobantes, ni justificación alguna. Nada.
“El municipio de Tequila, Jalisco no proporcionó los registros contables y presupuestales ni la documentación comprobatoria y justificativa… por lo que se desconoce el destino del gasto.”
Y ahí está la cifra concreta que duele: 151,023,008.48 pesos. Monto por aclarar. O mejor dicho, monto perdido en la niebla de la opacidad.
El telón de fondo es una tragedia anunciada
Esto no es una sorpresa para quienes han seguido este caso. EL UNIVERSAL ya había revelado que la gestión del entonces presidente municipal, Diego Rivera Navarro, brilló por su absoluta falta de transparencia.
Durante su mandato, que comenzó en octubre de 2024, prácticamente no se subió ningún documento público a la Plataforma Nacional de Transparencia. Nada de contratos, auditorías, declaraciones patrimoniales. Un silencio administrativo ensordecedor.
Y el contexto personal agrava el cuadro: Diego Rivera hoy está detenido, acusado de presuntos actos de extorsión y vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
¿Coincidencia? En política, como en el teatro, los actos del segundo acto suelen explicarse en el primero. Aquí tenemos una gestión opaca desde el día uno y un exalcalde tras las rejas. Los puntos se conectan solos.
Más allá del escándalo político —Rivera es morenista— esto habla de un problema sistémico: el dinero público no es un botín. Son recursos para calles, escuelas, agua potable. Cada peso no justificado es un proyecto que nunca llegó a la gente.
La ASF ha hecho su trabajo: destapar la caja negra. Ahora corresponde a las autoridades actuar. Porque 151 millones no se evaporan. Simplemente se esfuman cuando nadie está mirando.



