Otra puerta que se cierra
La subasta pública para vender Altos Hornos de México (AHMSA) como una unidad productiva fue declarada desierta. El Juzgado Segundo en Materia de Concursos Mercantiles tomó la decisión, dejando en el aire la posible solución para más de tres años de adeudos salariales a los trabajadores.
Para ellos, no fue un trámite judicial más. Fue el derrumbe de una esperanza que sostenían a pulso.
“Se nos vino abajo”, dijo Carlos Rosales, quien trabajó 40 años en el molino 130. Mantenían la ilusión de que la venta permitiría cubrir los pagos pendientes.
La realidad es cruda: años sin sueldo, sin apoyo. Muchos han tenido que inventarse la vida día a día para mantener a sus familias.
Resistencia en los campamentos
Desde que se declaró la quiebra de la siderúrgica, un grupo de empleados montó campamentos en los accesos a la planta en Monclova. Su objetivo es doble: vigilar las instalaciones y exigir, con una paciencia ya agotada, el cumplimiento de sus derechos.
Su principal demanda es clara: la liquidación que les corresponde por ley. Aseguran que no se moverán de ahí hasta recibirla.
Mientras tanto, el silencio de las máquinas dentro de la planta contrasta con la quieta pero firme resistencia afuera. La justicia tarda, pero la necesidad no entiende de plazos judiciales.




