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Sheinbaum presume reducción de homicidios en su primer año

Las cifras oficiales pintan un panorama esperanzador, aunque los números siempre tienen sus propias historias que contar.

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El arte de presumir números que (casi) todos entienden

Parece que fue ayer, pero ya ha pasado un año. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en su ya tradicional espacio de comunicación matutina —porque qué mejor manera de empezar el día que con un poco de estadística criminal—, ha salido a presumir una cifra que, no nos vamos a engañar, suena bastante bien: una reducción del 32 por ciento en los homicidios dolosos. Sí, ha leído bien. Un tercio menos de asesinatos. O, en el conmovedor lenguaje de la titular del Ejecutivo, “27 personas que no fallecen diariamente”. Una forma tan peculiar y reconfortante de medir el éxito, ¿no le parece? Como si cada amanecer, un pequeño grupo de personas seleccionadas al azar por el destino recibiera un indulto cósmico.

“Imagínense, 27 homicidios menos diario“, exclamó con visible entusiasmo durante la conferencia “Las mañaneras del pueblo”. Acto seguido, procedió a una magistral lección de comunicación: “…pero digamos el número de 32 por ciento a lo mejor no es tan indicativo, como decir que cada día hay 27 homicidios dolosos menos”. Porque, claro, un porcentaje es algo abstracto, frío y distante, mientras que imaginar 27 cadáveres que no están ahí es… bueno, mucho más acogedor. Una reducción muy significativa, la calificó. Evidentemente, prometió seguir trabajando. Por si acaso alguien pensaba que con 27 almas salvadas por día el trabajo estaba hecho.

La receta mágica: cuatro ejes y un montón de esperanza

¿Y a qué atribuye semejante logro la administración? Pues, como no podía ser de otra manera, a una Estrategia Nacional de Seguridad perfectamente estructurada en cuatro pilares. Porque en la política moderna, si no tienes una estrategia con ejes, ¿qué tienes realmente? El primero es la siempre vaga pero esperanzadora Atención a las Causas. Suena bien, ¿verdad? Atacar el problema de raíz. Qué pena que esas “causas” suelan ser tan escurridizas y complejas como definir el significado de la vida.

Luego viene el fortalecimiento de la Guardia Nacional, que ahora reside bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional. Porque nada dice “fuerza civil” como estar bajo el ala de los militares. Este fortalecimiento, nos cuentan, permitió la creación del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia. Un nombre tan grandioso que casi parece sacado de una película de espías. Este sistema, en teoría, colabora con las fiscalías estatales para lograr “mejores carpetas de investigación”. O lo que es lo mismo: que los papeles estén mejor ordenados antes de que, supuestamente, se detenga a los generadores de violencia. Un proceso tan eficiente que casi podríamos olvidar que la impunidad en el país ronda niveles estratosféricos.

Y por si alguien lo dudaba, la presidenta no perdió la oportunidad de hacer un guiño a su predecesor y mentor. Reconoció —con una modestia que le honra— que el trabajo realizado en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador allanó el camino. Resulta que los homicidios dolosos ya presentaban una tendencia a la baja desde 2019, tras estabilizarse en los años previos. Una manera sutil de decir: “La ola ya estaba retrocediendo, yo solo me subí a la tabla de surf en el momento adecuado”. Por contraste, no dejó de señalar que en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto el crecimiento fue “exponencial”. Porque en política, todo es relativo y lo importante es elegir bien con quién te comparas.

Cuando los números cantan (la canción que tú quieres oír)

Para los amantes de los datos duros —esos seres extraños que creen que los números no mienten—, la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa Franco, desglosó la magia estadística. La reducción del 32 por ciento se materializa al pasar de 86.9 homicidios diarios en septiembre de 2024 a 59.5 en septiembre de 2025. Es decir, el septiembre más pacífico desde 2015. Y el periodo de enero a septiembre de 2025 es, aparentemente, el más bajo en nueve años. Casi dan ganas de sacar la bandera y organizar un desfile. Pero, un momento, ¿59.5 homicidios al día sigue siendo casi 60 personas muertas violentamente cada 24 horas? Los detalles, siempre los detalles, arruinan la fiesta.

El mapa del horror, sin embargo, no ha cambiado tanto. Siete entidades concentran el 51 por ciento de los homicidios dolosos. Guanajuato lidera con un 11.3%, seguido de Chihuahua (7.4%) y Baja California (7.3%). Parece que algunos estados se resisten a entrar en la narrativa de la mejora generalizada. No obstante, para mantener el optimismo, se nos informa que 23 estados sí redujeron su promedio diario. Zacatecas lo hizo en un espectacular 88%, Chiapas en un 73% y Quintana Roo en un 68%. Cifras que, sin duda, son para felicitar, aunque uno no pueda evitar preguntarse cuál era la situación previa para que unas reducciones tan brutales fueran posibles. ¿Estaban al borde del colapso absoluto?

Pero la seguridad no es solo homicidios. Nos presentan un coctel de logros: el robo de vehículo con violencia se redujo un 48% y el robo a transportista con violencia un 55%. Y la joya de la corona: la Estrategia Nacional contra la Extorsión logró un increíble incremento del 85% en las denuncias al número 089. Porque, en el mundo al revés del combate al crimen, a veces el éxito se mide no por la ausencia del delito, sino por el aumento de la gente que se atreve a denunciarlo. Una perspectiva novedosa, sin duda.

El show debe continuar: armas, drogas y festejos patrios

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aportó su dosis de espectáculo numérico: 34,690 detenidos, 17,283 armas de alto calibre aseguradas, 283.5 toneladas de droga incautadas (incluyendo más de 3 millones de pastillas de fentanilo, suficiente para mantener despierta a una pequeña nación) y 1,564 laboratorios clandestinos desmantelados. Cifras que suenan a una guerra épica, aunque uno se pregunta si no sería más efectivo atacar el mercado de consumo que el de la producción. Pero eso sonaría menos impresionante en la conferencia de prensa.

En el frente de la extorsión, las cifras son igualmente elocuentes: 386 extorsionadores detenidos y 59,283 llamadas al 089. De estas, el 74% fueron “extorsiones no consumadas”. O sea, gente que recibió una llamada pero no pagó. ¿Eso cuenta como un éxito de la estrategia o como un indicador de que la gente ya no se cree los cuentos de los extorsionadores? El 16% fueron denuncias de números sospechosos, y solo un 10% fueron extorsiones donde la víctima perdió dinero. Un dato que, mirado con optimismo, sugiere que la mayoría de la gente es más lista que los criminales. O, mirado con pesimismo, que los criminales son tan ineficientes que ni para extorsionar sirven.

Y luego está el cuarto pilar, el más etéreo y fotogénico: la Atención a las Causas. Aquí es donde la estrategia de seguridad se funde con la fiesta cívica. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, nos informó de 162 festejos patrios con 55,522 niños y jóvenes participando. Porque nada combate el crimen organizado como un buen desfile y corear “¡Viva México!”. Se realizaron 144 Ferias de Servicios para las Mujeres, 5,586 Jornadas por la Paz y se visitaron 179,700 hogares. La cifra de atenciones brindadas asciende a 3.795 millones. Uno casi puede visualizar el ejército de funcionarios repartiendo folletos y sonrisas. Y, en un giro surrealista, el programa “Sí al Desarme, Sí a la Paz” canjeó 6,420 armas de fuego (casi 4,000 de ellas “largas”, eufemismo para fusiles de asalto) y 5,821 juguetes bélicos por educativos. Porque, al fin y al cabo, el niño que cambia su pistola de agua por un cubo de Rubik está claramente en el camino de la no violencia.

Al final, el mensaje es claro: la situación mejora. Las cifras bajan. La estrategia funciona. Y uno, como ciudadano, se queda con un sabor agridulce. Por un lado, cualquier reducción en la violencia es bienvenida. Celebrar que hay 27 muertos menos al día es, objetivamente, mejor que no celebrar nada. Pero por otro, la sensación de que nos piden que brindemos porque el incendio ahora quema un poco menos, en lugar de estar apagado, es difícil de ignorar. El gobierno actual ha heredado un país brutalmente violento y cualquier avance, por pequeño que sea, es significativo. El verdadero reto será sostener esta tendencia y demostrar que no es un espejismo estadístico o el fruto de una tregua temporal entre grupos criminales. El tiempo, y las cifras de los próximos meses, tendrán la última palabra.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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