El discurso del 8M entre uniformes y promesas
Claudia Sheinbaum eligió el Campo Militar Marte para su primer mensaje del Día Internacional de la Mujer. Flanqueada por los titulares de Defensa y Marina, la presidenta dirigió su reconocimiento inicial a un sector específico: las mujeres de las Fuerzas Armadas.
“Las mujeres mexicanas hemos sido y somos tejedoras de la patria, tejedoras de una nación libre y soberana”, afirmó ante militares.
Un término poético —’tejedoras’— para describir a quienes portan armas. La mandataria insistió en que el 8M “no nació como una celebración”, sino de la lucha obrera por derechos plenos. Curioso recordatorio en un escenario castrense.
Sacrificio personal y mensaje a nuevas generaciones
Sheinbaum destacó el doble esfuerzo de las uniformadas: cumplir misiones lejos de sus familias mientras equilibran esa vida. Un reconocimiento sincero a una realidad dura, sin duda.
“Detrás de cada uniforme hay una historia… que ha tenido que despedirse de su familia para cumplir con una misión”, dijo.
El discurso giró luego hacia las niñas. “Durante mucho tiempo se les dijo lo que no podían ser. Hoy les estamos diciendo todo lo que pueden ser”, declaró, listando desde científicas hasta presidentas… y servir en las Fuerzas Armadas.
La igualdad, según ella, no es reemplazar sino sumar capacidades. Un guiño tranquilizador para estructuras tradicionalmente masculinas.
Prometió avanzar hacia instituciones “más incluyentes y libres de discriminación”. El compromiso suena bien sobre el papel. La prueba estará en los casos concretos, en si esa retórica se traduce en mecanismos reales contra el acoso o la desigualdad dentro de los cuarteles.
Finalizó vinculando el reconocimiento histórico con un futuro más justo. Un broche esperanzador para un acto marcado por uniformes y banderas. Queda ver si las ‘tejedoras’ reciben más que palabras bonitas en su día.




