La tragedia que mancha el día de la mujer
La noche del sábado, en el Río Mariachis de León, la vida de Ana Fabiola, de 42 años, fue arrebatada a balazos. Estaba conversando con amigos, con música de fondo de una fiesta cercana, cuando los disparos resonaron. Un acto brutal que convierte una reunión cotidiana en la escena final.
Los servicios de emergencia llegaron, pero solo pudieron confirmar lo obvio: ya no había signos vitales. Su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense en Guanajuato. Y ahí permanece este 8 de marzo, un símbolo macabro en el día que debería celebrar su vida, no investigar su muerte.
Peritos se llevaron el cadáver… para el estudio y dictamen de la causa de muerte, en donde permanece este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Mientras los agentes procesaban la escena y recogían casquillos, la indignación hervía. Este crimen no es un caso aislado; es el detonante. Hoy, miles de mujeres en León, Celaya, Irapuato y otros municipios saldrán a las calles. No solo por Ana Fabiola, sino por todas.
Este domingo miles de mujeres… saldrán a protestar por los feminicidios , desaparición de mujeres, abuso sexual y otras formas de violencia.
Y ante esta ola anunciada de dolor y rabia, ¿cuál es la respuesta oficial? Un guión previsible y desesperante. Las autoridades no anuncian planes urgentes para detener la violencia; anuncian medidas para proteger… los monumentos.
Colocaron vallas y pintaron barniz en muros para facilitar la limpieza si son grafiteados. Priorizan la pintura sobre las personas. Es el teatro del absurdo: mientras una familia espera un cuerpo, el estado prepara trapos y solventes.
La política se reduce a esto: gestionar las consecuencias visibles del fracaso, no atacar sus causas invisibles. Hoy las mujeres protestan contra un sistema que las borra dos veces: primero con violencia y luego con indiferencia disfrazada de protocolo.




