El tablero se mueve: ¿Los jueces esperarán hasta 2028?
La escena política tiene un nuevo guion en desarrollo. Este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó lo que muchos en los pasillos del Congreso ya susurraban: su gobierno analiza seriamente posponer la primera elección judicial hasta el año 2028.
“La estamos analizando, tiene que ver con recursos”, dijo Sheinbaum en su conferencia mañanera, dejando claro que el factor económico pesa. Pero la advertencia vino después: > “Tendría que haber una reforma constitucional para ello”.
Ahí está el meollo del asunto. No es un simple cambio de fecha. Es mover los cimientos. La Constitución actual establece esa elección para 2027, como parte de la gran reforma judicial que aprobó el Congreso.
Una iniciativa con nombre y apellido
El borrador ya está sobre la mesa. Lo presentaron pesos pesados de Morena: los diputados Alfonso Ramírez Cuéllar y Olga Sánchez Cordero, junto a los senadores Javier Corral y Susana Harp. Su propuesta modifica artículos transitorios para que la votación sea “el primer domingo de junio de 2028”.
Pero esto no es solo sobre calendarios. Es una jugada estratégica de múltiples niveles. La iniciativa también busca cambiar las reglas del juego para quién puede ser juez.
Imagínate esto: ya no bastaría con tener un buen promedio académico. El proyecto exige una certificación obligatoria de la Escuela Nacional de Formación Judicial. Y pone candados históricos: no podrán ser magistrados quienes hayan sido secretarios de estado, fiscales generales, diputados federales o locales, presidentes municipales… ni siquiera militantes de partido político durante el año previo a la convocatoria.
Para cinco de los nueve ministros de la Suprema Corte, se exigiría que la mitad de su experiencia profesional (5 de 10 años) haya sido dentro del propio Poder Judicial.
Sheinbaum dijo que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ya sostiene pláticas con el INE. El mensaje entre líneas es claro: están midiendo el terreno, calculando fuerzas en el Congreso para una batalla constitucional.
¿Por qué mover las piezas ahora? Algunos ven una estrategia para desacoplar la elección judicial de otros procesos electorales y darle mayor peso propio. Otros perciben un intento por ganar tiempo y pulir mejor a los candidatos del proyecto oficial.
Mi padre siempre decía que en política, cuando hablan de ‘recursos’, rara vez se refieren solo al dinero. Se refieren al capital político, al tiempo, a las alianzas necesarias. Esta pausa anunciada huele a eso: a una recalibración táctica.
El teatro del poder tiene su nuevo acto. Y todos estamos pendientes del telón.




