Nacional
Sheinbaum estrena documental sobre su primer año de gobierno
Un repaso íntimo y oficial de los logros y la filosofía de gobierno que busca consolidar el legado político actual.
La epopeya en 44 minutos: Un año de gobierno para la posteridad
Justo cuando el calendario marcaba el primer aniversario de su llegada al poder, un evento de proporciones casi cósmicas tuvo lugar. No, no fue el descubrimiento de la cura para el aburrimiento político, sino algo aún más grandioso: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo nos ha obsequiado con un documental de 44 minutos que resume sus primeros 365 días en el gobierno. Porque, ¿qué mejor manera de celebrar un año de arduo trabajo que con una producción audiovisual que lo ensalce? La obra, titulada “Los primeros 365 días, la transformación avanza”, promete ser la pieza de cine más vista… en sus propias redes sociales.
Desde la comodidad de sus perfiles oficiales, la mandataria federal compartió esta joya cinematográfica donde, con la solemnidad de quien descubre un nuevo principio físico, declara que es un “privilegio histórico” estar en este momento. Por supuesto, concebir la democracia como la representación del pueblo es una idea tan novedosa que, sin duda, nunca antes se le había ocurrido a nadie en la historia de la política. Es una “gran definición“, nos dice. Gracias por aclarárnoslo, siempre pensamos que la democracia era algo sobre contar votos, pero al parecer es mucho más profundo.
La Transformación, la Dignidad y el Acelerador Pegado al Fondo
En un giro argumental que nadie vio venir, la Cuarta Transformación es presentada, una vez más, no como un simple proyecto de gobierno, sino como un “proyecto de dignidad“. ¡El pueblo de México recupera su dignidad! Y uno, que es un ingenuo, pensaba que la dignidad era un derecho inherente, no algo que te devuelve un documental a los 44 minutos de haber empezado. El futuro, nos aseguran, es “muy provisorio”. Una elección de palabras fascinante, que sugiere un porvenir… tentativo, sujeto a cambios, quizá dependiente de que el documental tenga buenas críticas. Y la orden divina es clara: hay que seguir con “el acelerador” puesto. Imagínense el susto si alguien sugiere pisar el freno, o peor aún, usar las direccionales para avisar un cambio de rumbo.
Las imágenes, cuidadosamente seleccionadas para no aburrir ni ofender, nos regalan un vistazo a la vida de nuestra incansable líder. Ahí está, en reuniones con su gabinete de Seguridad, probablemente decidiendo el destino de la nación entre cafés. La vemos en sus giras, saludando a las masas con esa sonrisa que dice “confíen en mí, esto está en el documental”. No pueden faltar sus conferencias mañaneras en Palacio Nacional, ese reality show diario donde la política se mezcla con la cotidianidad. Y su trabajo diario, ese esfuerzo titánico que, afortunadamente, ha sido capturado para la posteridad y el algoritmo de las redes.
La reflexión más profunda llega al final: la Presidenta comenta que no se puede descansar porque fue elegida para seis años de mandato y “no se puede perder ni un minuto“. Ni uno. Ni siquiera los 44 minutos que toma ver este documental, que claramente son una inversión y no una pérdida de tiempo. Es un mensaje inspirador para todos aquellos que pensaban que gobernar un país permitía pausas para ir al baño o, no sé, reflexionar en silencio. Aquí no hay lugar para la pausa, solo para el acelerador, la transformación y la producción audiovisual.
En resumen, nos encontramos ante una pieza maestra de la comunicación moderna, donde la línea entre la rendición de cuentas y la autopromoción se difumina más que la definición de democracia. Es un testimonio de un año de logros, de un futuro “provisorio” pero prometedor, y de la incansable energía de una líder que no pierde el tiempo… a menos que estés contando los minutos de este documental. Una obra que, sin duda, quedará en los anales de la historia, o al menos en el historial de reproducciones de su canal oficial.
¿Te intrigó este peculiar formato de rendición de cuentas? Comparte este análisis en tus redes sociales y descubre más contenidos que exploran la intersección entre la política y el espectáculo.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
—
¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.