Un gesto real, una respuesta evasiva
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó el símbolo que representó la visita de los reyes de España al pabellón mexicano en la Feria Internacional de Turismo (Fitur). Según ella, el simple hecho de que se acercaran y conversaran con indígenas mexicanos ya es significativo.
“Es un símbolo que los reyes de España se hayan acercado a los stands de México en la Fitur, y que hayan platicado, conversado con indígenas mexicanos, mexicanas. Esta conversación es importante”, declaró.
Sin embargo, cuando llegó la pregunta incómoda, la mandataria aplicó la clásica técnica del suspenso institucional. La pregunta directa sobre una posible invitación a Felipe VI y Letizia Ortiz quedó flotando en el aire de Veracruz.
La pregunta que todos esperaban
En su conferencia desde la Base Aeronaval de Veracruz, un periodista lanzó la cuestión inevitable: ¿Los invitaría a México? El contexto es clave: aún resuena la exigencia del gobierno anterior de una disculpa por la Conquista.
La respuesta de Sheinbaum fue un maestro ejemplo de diplomacia evasiva. No un sí, no un no. Solo un “Ya vamos a ver” que lo deja todo para después. Un guión por escribir, un capítulo pendiente en las siempre complejas relaciones entre los dos países.
Así funciona a veces el circo político. Se elogian los gestos públicos, se aplaude la foto, pero cuando toca tomar decisiones concretas que cargan con el peso de la historia… mejor dejarlo para otro día. La pelota, por ahora, sigue en el tejado presidencial.




