El video no fue solo un regaño, fue un síntoma
Se hizo viral. La presidenta Claudia Sheinbaum llamando la atención a diputados locales durante su gira por San Quintín, Baja California. Pero detrás del clip hay una realidad que ella misma describió como llena de “profundas carencias”.
En conferencia, Sheinbaum aclaró el contexto. No fue solo un regaño, dijo, aunque admitió que fue un llamado firme. La razón: lo que vio en el terreno.
“San Quintín es una zona de muchas carencias. Apenas es municipio… Es un municipio enorme, de punta a punta son casi 500 kilómetros”, señaló.
Una historia de explotación y migración
La mandataria detalló que es una región con larga historia agrícola, sustentada en jornaleros. Muchos son migrantes internos de Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Michoacán y Chiapas, incluyendo comunidades indígenas mixtecas y triquis.
“Durante muchos años el problema… fue que llegaban con sus familias a trabajar, había mucho trabajo infantil y además el uso de plaguicidas que afectan gravemente la salud”, explicó.
Lo que constató en persona fueron condiciones de pobreza extrema, precariedad laboral y falta de regularización de viviendas.
“Les pregunté cuántas horas trabajan y la mayoría más de ocho horas al día. Ganan por caja, no ganan un salario, y muchos de ellos no alcanzan siquiera el salario mínimo”, dijo.
Ante esto, recordó la continuidad del Plan de Justicia para San Quintín, heredado del gobierno anterior. Promete ampliar un hospital, mejorar escuelas y construir más preparatorias.
“Vamos a poner un centro del gobierno federal en San Quintín y uno de los temas centrales es un centro de justicia laboral”, afirmó.
La gota que derramó el vaso: las fotos
¿Y qué detonó el momento viral? Según Sheinbaum, fue cuando algunos diputados le pidieron fotos después del recorrido por la zona devastada.
“Me parecía que no iba una cosa con la otra, la foto de la presidenta con las circunstancias que estábamos viviendo. Por eso, un poco molesta, les dije: no se queden allá arriba… vayan a territorio”, expresó.
Subrayó que su exhorto no minimiza el trabajo legislativo, pero insistió en la prioridad: estar cerca de quien más lo necesita. Un llamado nacido no del capricho, sino del paisaje desolador que tenía frente a sus ojos.




