Nacional
Sheinbaum desmiente a la DEA y enfría la cooperación antidrogas
Un aparente acuerdo de cooperación se desmorona en horas, revelando la profunda grieta que persiste entre las dos naciones.
Un Nuevo Frente de Batalla se Abre en la Guerra Fría Contra el Narcotráfico
Lo que pudo ser un rayo de esperanza en la oscura noche de la cooperación internacional, una chispa de entendimiento en un campo minado de desconfianzas, se desvaneció en el aire con la velocidad de un disparo. En un giro de acontecimientos que dejó al mundo boquiabierto, el supuesto nuevo entendimiento entre el gobierno de la nación azteca, México, y el temible titán de la lucha antidrogas, la Administración para el Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos, se hizo añicos en un instante, revelando una grieta tan profunda como el abismo.
El martes se convirtió en el escenario de una tragedia diplomática. La presidenta Claudia Sheinbaum, con la frialdad de un juez que dicta una sentencia irrevocable, redujo el tan cacareado Programa Portero –anunciado apenas el lunes por la agencia norteamericana como un monumental proyecto de colaboración transnacional– a la mísera categoría de un simple taller, una mera capacitación que unos cuantos uniformados mexicanos recibieron en Texas. ¡El sonido del desaire resonó en cada rincón de los pasillos del poder!
Un Historial de Desencuentros y Traiciones
Pero este no es más que el último capítulo de una saga épica de deslealtades y fricciones. La sombra de la discordia se cierne sobre esta relación desde hace años, un veneno que corroe cualquier intento de alianza. En el gobierno anterior, las diferencias se agudizaron hasta un punto de no retorno, culminando en una orden que retumbó como un trueno: la expulsión de la DEA del hangar que operaba con impunidad en el Aeropuerto Internacional de Toluca, en el mes de mayo de 2022. Fue una herida abierta, una humillación pública que nunca sanó.
El año 2021 fue testigo de otra traición sangrienta. El gobierno de México, en un movimiento que conmocionó a la comunidad de inteligencia mundial, disolvió de un tajo una unidad de élite antinarcóticos, un cuerpo de élite forjado y entrenado por la propia DEA para combatir a las hordas del crimen organizado. El entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, lanzó entonces la acusación más devastadora: afirmó, con la certeza de quien ha visto al enemigo cara a cara, que la agencia estadounidense “estaba infiltrada por la delincuencia”. ¡La revelación cayó como una bomba!
Y la saga de la desconfianza no terminó ahí. En 2023, el exmandatario volvió a la carga, su voz cargada de una ira justiciera. Acusó nuevamente a la DEA de ejercer “una intromisión abusiva y prepotente” en los operativos sagrados de la Secretaría de Marina (Semar). Sus palabras, afiladas como dagas, cuestionaron la moral misma de su aliado: “¿Cómo van a estar espiando?, ¿que no hasta bajaron un globo de China allá? Nosotros no hacemos eso, pero no se pueden estar utilizando actos de espionaje, además, para saber qué están haciendo nuestras instituciones de seguridad”. Cada sílaba era un desafío, una línea drawn en la arena.
Este último episodio no es un simple desacuerdo protocolario; es el síntoma de una fractura estructural, de una alianza que se resquebraja bajo el peso de la sospecha mutua y la soberanía herida. La lucha contra el narcotráfico, una batalla titánica que define el destino de millones, se ve paralizada por estos juegos de poder, donde la información es un arma y la cooperación, un campo de batalla. El futuro de la seguridad regional pende de un hilo, amenazado por la sombra de la interferencia y el fantasma de la traición. El mundo observa con el corazón en un puño, preguntándose si alguna vez la confianza podrá ser restaurada, o si estamos condenados a presenciar el colapso definitivo de un frente unido contra la oscuridad.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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