Nacional
Sheinbaum desaira a la oposición y abraza el legado de AMLO
La mandataria desestima las presiones para distanciarse de su predecesor y reafirma los principios compartidos del movimiento en el poder.
La heredera inamovible y su vínculo sagrado
En un giro que nadie, absolutamente nadie, vio venir, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha salido al quite para aclarar un misterio que tenía en vilo a la nación: su relación con el hombre que la precedió en el cargo. Resulta que la oposición, en su eterna búsqueda de pasatiempos creativos, anhela con todas sus fuerzas que ella se distancie de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). ¿La razón? Una malvada y secreta estrategia para hacer trizas el movimiento de la Cuarta Transformación (4T). Por suerte para nosotros, la mandataria, con una clarividencia envidiable, ha prometido que semejante cataclismo no va a ocurrir. Qué alivio, estábamos todos al borde del precipicio.
Al presentar su informe en el Zócalo capitalino –porque qué mejor lugar para un balance sereno que una plaza gigante llena de gente–, Sheinbaum desgranó con paciencia la obsesión de sus críticos. Se empeñan, nos contó entre perpleja y divertida, en separarla de López Obrador. Imagínense, quieren que rompamos el objetivo del movimiento de transformación. “Que nos dividamos”, explicó, probablemente riéndose por dentro de lo ingenioso del plan. Pero, oh, he aquí la gran revelación: eso no pasará. ¿El motivo? Una conmovedora comunión de “valores, honestidad, justicia y amor al pueblo de México”. Quién lo diría, parece que la fórmula secreta no era tan secreta después de todo.
El manual del buen sucesor: alabanzas, principios y más alabanzas
Y entonces llegó el momento cumbre, la parte del discurso donde se esculpe en mármol la figura del antecesor. “Andrés Manuel López Obrador fue, es y será siempre un ejemplo de honradez“, proclamó, estableciendo una línea temporal tan definitiva que hasta los relojes se sincronizaron. Un dechado de “austeridad y de profundo amor al pueblo”. Y, atención a este detalle crucial para la historia: “Nunca se rindió. Nunca se rindió a los poderosos. Nunca se apartó de sus principios”. La triple negación, un recurso retórico tan sutil como un martillo, para dejar las cosas bien claras. Por si a algún distraído se le escapaba el mensaje.
Pero la joya de la corona, la frase para enmarcar y colgar en la galería de las grandes declaraciones políticas, vino después. “Y escúchenlo bien”, advirtió, con la solemnidad de quien anuncia el descubrimiento de una nueva ley física. “Su presidenta tampoco lo hará”. ¿Lo hará qué? ¿Rendirse? ¿Apartarse? La ambigüedad es a veces más poderosa que la precisión. El mensaje subyacente, sin embargo, era cristalino: la estirpe política es inquebrantable. “Porque tenemos convicciones, tenemos principios, porque por más duras que sean las presiones, nosotros solo hacemos reverencia a uno solo, al pueblo de México”. Una imagen poética, sin duda: un gobierno entero inclinándose en una única y gran reverencia colectiva hacia el pueblo. Uno casi puede visualizarlo, un ballet coreografiado de lealtad absoluta.
Es casi conmovedor ver cómo el guion se mantiene intacto, imperturbable ante el paso del tiempo y el cambio de silla presidencial. La narrativa de la 4T como un bloque monolítico, una fortaleza inexpugnable donde no hay espacio para la más mínima fisura de pensamiento independiente. La oposición, pintada como ese niño travieso que intenta separar a dos amigos inseparables en el patio del recreo, sigue insistiendo en su misión fútil. Mientras, desde el poder, se refuerza el relato de la unidad inquebrantable, del legado que no se mancha, del amor al pueblo como escudo contra cualquier crítica. Un cuento de hadas político donde los malos siempre pierden y los principios siempre ganan. Qué bonito. Y qué práctico.
Uno no puede evitar preguntarse, en un arrebato de curiosidad impertinente, cómo se manejarán los errores, los problemas complejos, los grises inevitables de gobernar un país. Porque en este universo de claridades meridionales, de ejemplos de honradez eterna y reverencias exclusivas, no parece haber lugar para el ensayo y error. Solo para la reafirmación perpetua. Es como si, de repente, la política se hubiera convertido en una religión con un credo único y unos santos inmaculados. Y la presidenta Sheinbaum, su gran sacerdotisa, asegurándose de que los feligreses no olviden el catecismo. Un espectáculo que, hay que reconocerlo, nunca decepciona en su previsibilidad gloriosa.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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