Nacional
Sheinbaum decreta el fin de la era judicial de corrupción y nepotismo
La mandataria federal anuncia un cambio histórico en la justicia mexicana a partir del próximo mes, prometiendo una depuración total.
Un nuevo amanecer judicial, o eso dicen
Parece que el calendario judicial mexicano tiene una fecha de caducidad más clara que un yogur. Ayer, con la solemnidad de un funeral al que nadie lloró, la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Piña, presentó lo que bien podría ser su último informe. Y, oh sorpresa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no perdió tiempo en clavar la lápida sobre lo que ella describe como una era de oscuridad, corrupción y nepotismo. Porque, ¿qué mejor manera de inaugurar una nueva etapa que con un buen discurso de quema de brujas?
En la conferencia mañanera, ese ritual donde las preguntas son tan “expresas” como los guiones están preescritos, nuestra mandataria federal se levantó con el pie derecho para anunciar que el 1 de septiembre no solo inicia la temporada de lluvias, sino también lo que ella llama una nueva era en el Poder Judicial. Una transformación tan profunda que, al parecer, hará que los ríos corran hacia atrás y los jueces sean elegidos por… esperen, ¿el pueblo mexicano? ¿Acaso vamos a ver campañas judiciales con promesas de “yo sí te absuelvo” y “libertad bajo fianza para todos”?
La purga prometida y los buenos deseos
Sheinbaum, con la elegancia de un bulldozer en una cristalería, declaró: “Terminó una era de la Corte, en el Poder Judicial; una era, pues, muy cuestionada por sus sentencias, por la corrupción, por la defensa de privilegios, por el nepotismo”. Vaya, qué sutil. No mencionó nombres, pero todos sabemos a quiénes se refiere, ¿verdad? Es como decir “se acabó la fiesta” sin señalar a los borrachos que rompieron el jarrón.
Pero no todo es crítica destructiva. También llegó la parte constructiva, con la siempre optimista Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), asegurando que están en la “mejor disposición” de trabajar con el “nuevo” Poder Judicial. Claro, porque nada dice “colaboración” como anunciar que la era anterior era un nido de víboras corruptas justo antes de que los nuevos tomen posesión. Rodríguez, con una fe que mueve montañas (o al menos carpetas administrativas), comentó que con esta transformación podrán atender “muchos casos que tienen que ver con amnistías”. Porque, obviamente, lo único que faltaba para resolver la injusticia eran unos cuantos jueces nuevos.
Y por si alguien dudaba de sus intenciones, añadió: “Tenemos mucha esperanza y mucha confianza en que vamos a estar trabajando con aquellos jueces, magistrados, por supuesto ministros que tengan interés en que verdaderamente muchas personas, que permanecen en las cárceles y que han sido de manera injusta detenidos por cosas menores, a veces que los podamos estar atendiendo”. Vaya, qué alivio saber que el interés en la justicia es opcional para los ministros. ¿Habrá algún juez que no tenga interés en que las personas injustamente detenidas sean liberadas? Esperemos que no, pero con la justicia mexicana, uno nunca sabe.
Para rematar, Rodríguez soltó la perla de que una de las cuestiones más satisfactorias para cualquier servidor público es ayudar en todos los casos donde haya injusticias. ¡Qué revelación! Hasta ahora pensábamos que lo más satisfactorio era el sueldo a fin de mes o las vacaciones pagadas, pero no, es la ayuda al prójimo. Conmovedor.
Así que, queridos ciudadanos, prepárense para un septiembre lleno de cambios. Nuevos jueces, nuevas esperanzas y, con un poco de suerte, menos nepotismo. Porque, ¿qué podría salir mal cuando la política se entromete en la justicia? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, crucemos los dedos y esperemos que esta “transformación profunda” no sea tan profunda como un charco después de una lluvia ligera.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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