El guión fronterizo se reescribe, y México tiene su réplica
Mientras en Washington se firman órdenes para extender el concreto y el alambre de púas, aquí en Palacio Nacional la respuesta fue otra. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo usó su conferencia matutina para marcar una línea clara, pero con palabras. Frente a la ampliación del muro fronterizo ordenada por Donald Trump, ella plantó la bandera de la diplomacia.
“Nosotros preferimos tender puentes y no muros. Y eso es lo que nosotros buscamos siempre”, declaró la mandataria.
Su tono fue mesurado, reconociendo que al final es una decisión soberana de Estados Unidos. Pero en esa calma había un mensaje firme. Es la misma postura que México ha mantenido por años, ahora con un vecino que ha decidido doblar la apuesta por la contención física.
La migración no se detiene con ladrillos
Para Sheinbaum, el corazón del asunto está mal diagnosticado. La gente no cruza por capricho, sino por necesidad. Por eso, su argumento va más allá de la foto política. Ella insiste en que los mecanismos reales para manejar los flujos migratorios son otros: garantizar desarrollo y bienestar.
Recordó incluso una anécdota del expresidente López Obrador con Trump. En una llamada, AMLO le habló de un túnel descubierto en la frontera.
“No necesariamente el muro resuelve los problemas”, fue la lección que compartió Sheinbaum.
El contraste es brutal. Mientras el paquete legislativo ‘One Big Beautiful Bill’ destina 50 mil millones de dólares para más muro, recorta fondos sociales y endurece las políticas de asilo, México apuesta por una narrativa de cooperación que parece de otro tiempo.
La pregunta que flota en el aire es dura: ¿Pueden los puentes de las palabras competir contra los muros del presupuesto? Por ahora, esa es la única jugada sobre la mesa. El teatro geopolítico tiene su nuevo acto, y México está decidido a decir su parlamento.




