Nacional
SEP amplía Beca Rita Cetina a primarias desde 2026
El programa de apoyo estudiantil se expande masivamente, transformando el panorama educativo nacional con una inversión sin precedentes.
La Beca Universal que viene por todos (los grados de primaria)
Parece que a la Secretaría de Educación Pública (SEP) le dio por jugar en modo experto y decidió subir de nivel su estrategia de apoyo estudiantil. En un movimiento que tiene más fases que una serie de Netflix, anunciaron que a partir de 2026 la Beca Universal Rita Cetina dejará de ser exclusiva de las y los adolescentes con acné para extenderse a toda la población de primarias públicas. Básicamente, si tu hijo o hija está en primaria y estudia en escuela pública, prepárate porque el próximo año el apoyo económico llegará como ese mensaje de “ya transferí” que tanto esperas.
La estrategia de implementación es tan organizada como mi playlist de Spotify, con una expansión gradual que comenzará en enero de 2026 con los estudiantes de 4°, 5° y 6° grado, para luego completarse en septiembre con los pequeños de 1°, 2° y 3°. Traducción: primero los que ya están por salir de primaria y luego los que apenas están aprendiendo a no comer pegamento. Con esta jugada, el programa alcanzará la impactante cifra de más de 20 millones de estudiantes beneficiados, que es básicamente la población completa de varios países juntos.
Los números que harán girar la cabeza más que un trend de TikTok
Si creías que los números del programa eran modestos, prepárate para que se te caigan las cejas (fijas). Durante el ciclo escolar 2024-2025, la cantidad de beneficiarios de la Beca Rita Cetina pasó de 5 millones 603 mil 611 a 8 millones 864 mil 448. Para los que somos malos en matemáticas (gracias, educación pública del pasado), eso representa un incremento del 58.2% que es más impresionante que el glow up de cualquier influencer.
Pero lo realmente impactante es la inyección económica histórica detrás de todo esto: 75 mil millones de pesos que están circulando en la economía familiar mexicana. Para ponerlo en perspectiva, con eso podrías comprar aproximadamente 937 millones de tacos de canasta o 15 mil millones de chicles (aunque probablemente no sea el mejor uso de los recursos públicos).
El efecto dominó de esta expansión se siente en los hogares mexicanos, donde las familias beneficiarias aumentaron de 4 millones 181 mil 353 a 7 millones 41 mil 356, un salto del 68.7% que seguramente ha aliviado la economía doméstica de muchas familias que antes tenían que elegir entre cuadernos o desayuno.
La cobertura educativa que parece filtro de Instagram: todo mejorado
La distribución del apoyo parece la lista de invitados a una boda millennial: hay de todos los niveles educativos. Desde 2,065 niñas y niños de nivel inicial (los que todavía creen que las monedas desaparecen en la oreja), pasando por 423,093 de preescolar (expertos en hacer berrinches por un dulce), 3 millones 189 mil 802 de primaria (los que intercambian cartas de Pokémon en el recreo) y 5 millones 249 mil 488 de secundaria (que viven su era de drama adolescente).
La estadística más reveladora es que 9 de cada 10 estudiantes de secundarias públicas hoy cuentan con una beca, lo que básicamente significa que si estás en una escuela pública de secundaria y no tienes beca, eres tan raro como quien todavía usa Facebook para subir selfies. La SEP describe esto como un “cambio estructural en la inclusión educativa”, que en español cotidiano significa que el apoyo ya no es para unos cuantos afortunados sino que se está convirtiendo en la regla y no la excepción.
Este movimiento representa una transformación radical en la política social educativa mexicana, cambiando el paradigma de los apoyos focalizados hacia un sistema de becas universales que reconoce que la educación es un derecho, no un privilegio. Es como cuando pasas de tener un celular de teclas a un smartphone: una vez que experimentas la diferencia, no hay vuelta atrás.
La ampliación a primaria significa que el gobierno está apostando por la educación desde sus cimientos, entendiendo que los desafíos económicos no empiezan en la secundaria sino desde que un niño necesita su primer uniforme. Es una estrategia que podría cambiar completamente el panorama educativo en los próximos años, potencialmente reduciendo la deserción escolar y mejorando las condiciones de aprendizaje para millones.
Más allá de los números y las frases bonitas, lo que realmente importa es cómo este apoyo económico directo está impactando la vida diaria de las familias. Ese dinero extra significa mochilas que no se rompen en el primer mes, zapatos que realmente quedan, útiles completos y quizás hasta la posibilidad de pagar una actividad extracurricular. Son esas pequeñas diferencias las que pueden cambiar la trayectoria educativa de un estudiante.
¿Te imaginas el impacto que tendrá esto cuando se complete la expansión? Estamos hablando de una generación entera que crecerá con este apoyo, potencialmente cambiando no solo su presente educativo sino su futuro profesional. Es como cuando te dan cheat codes en un videojuego: no garantiza que ganarás, pero definitamente hace el camino más llevadero.
¿Te gusta ver cómo la educación en México está dando estos pasos? Comparte esta noticia en tus redes sociales y hagamos viral esta transformación educativa. ¿Quieres estar al tanto de más cambios como este? Explora nuestro contenido sobre políticas educativas y descubre cómo está evolucionando la educación en el país.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.
Nacional
Banca mexicana registra desaceleración en sus utilidades
Las ganancias del sector bancario muestran una ligera contracción real, en línea con el enfriamiento de la economía nacional.
Los números están sobre la mesa y pintan un panorama claro: el dinamismo del sector bancario mexicano está perdiendo fuelle. De enero a noviembre del año pasado, las utilidades de la banca que opera en el país sumaron 278 mil 106 millones de pesos. La cifra, aunque monumental, esconde un detalle crucial: una ligera reducción del 0.7% en términos reales comparada con el mismo periodo del año anterior, según los datos más recientes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Lo que más preocupa a los analistas no es solo esa caída marginal, sino la tendencia. El sector encadena tres meses consecutivos de desaceleración, una señal de enfriamiento que va perfectamente acompasada con el ritmo más lento de la economía mexicana en su conjunto. Parece que, por fin, el ciclo económico está alcanzando a los gigantes financieros.
El impacto del contexto económico en el crédito
Las principales instituciones ya lo venían advirtiendo. A lo largo del año, ejecutivos del sector comentaron que un menor desempeño de la economía se traduciría, inevitablemente, en un menor dinamismo para la banca. La pregunta clave era: ¿hasta qué punto? Los datos de cartera vigente ofrecen una primera respuesta. Al cierre de noviembre, el total de créditos vigentes alcanzó los 8 billones 59 mil 422 millones de pesos, lo que representa un crecimiento real anual del 2.42%. Un avance, sí, pero modesto.
A pesar de este entorno, las autoridades mantienen un tono cautelosamente optimista. Como señaló Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM):
“Estamos esperando que a cierre de 2025, crezca el crédito a niveles de 4.3% real, 8.3% nominal, y esto con un crecimiento económico del PIB del 0.3% es una gran noticia”.
Esta declaración subraya un esfuerzo por resaltar la resiliencia del sector y su compromiso continuo de financiar tanto al sector productivo como al consumo familiar. Sin embargo, otra métrica crucial emite una señal amarilla: el Índice de Morosidad del sistema se ubicó en noviembre en 2.25%, un aumento de 0.20 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte sugiere que las tensiones económicas comienzan a reflejarse en la capacidad de pago de algunos clientes.
Detrás del agregado: un mosaico de resultados dispares
Al desglosar las cifras por institución, se aprecia que no todos los bancos navegan las mismas aguas. El liderazgo absoluto lo mantiene BBVA México, cuyas utilidades sumaron 90 mil 467 millones de pesos, con un sólido crecimiento real anual del 3.11%. Este resultado le permite acaparar por sí solo el 32.5% del resultado neto total del sistema, consolidando una posición dominante.
La segunda plaza es para Banorte, con ganancias por 42 mil 595 millones, aunque aquí el viento es contrario: registró una caída real del 2.41%. Aún así, conserva una participación robusta del 15.3%.
El podio lo completa Santander, con un desempeño positivo notable: utilidades por 28 mil 866 millones y una variación real anual positiva del 5.12%.
Más abajo en la lista, los movimientos son más bruscos:
- Inbursa reportó una contracción real severa del 11.76% en sus utilidades (20 mil 436 millones).
- Banamex, con 15 mil 238 millones, presenta un caso especial sin comparación anual debido a su reciente desincorporación de Citi.
- Entre los mayores decrecimientos destacan Scotiabank (-12.62%) y especialmente Banco del Bajío, cuya utilidad cayó un significativo 17.16%.
- En el lado opuesto sobresale HSBC, que logró uno de los crecimientos más vigorosos: sus ganancias aumentaron un 17.53% real anual, alcanzando los 7 mil 896 millones.
- Cierra el ‘top ten’ Banregio, con una ligera disminución real del 1.48% (5 mil 898 millones).
Este mosaico revela que la desaceleración no es uniforme. Mientras algunos actores logran capear el temporal e incluso crecer con fuerza—como HSBC—otros enfrentan desafíos mayores para mantener su rentabilidad en un entorno macroeconómico más complejo y con una morosidad al alza.
El mensaje final es claro: después de años de bonanza excepcional, la banca mexicana entra en una fase de normalización y ajuste fino a la realidad económica nacional.
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