La muerte digna ya no es tabú en el Senado
Samara Martínez lo dejó claro: esta lucha no nació entre curules y escritorios. Nació en camas de hospital, en miradas que suplicaban descanso, en familias rotas por un sistema que alarga el sufrimiento. La activista, paciente e impulsora de la Ley Trasciende, soltó la frase que debería retumbar en cada oficina legislativa:
“Hoy tenemos la oportunidad y obligación de escuchar, de incomodarnos, de cuestionar lo que hemos normalizado y, sobre todo, actuar ante el dolor humano.”
Y parece que alguien escuchó. Emmanuel Reyes Carmona, senador de Morena, se subió al tren y aseguró que hay condiciones para aprobar esta ley. Dijo que más del 70% de la población está a favor de regular la eutanasia y la muerte digna. ¿Datos duros? Según él, sí: estudios cuantitativos y cualitativos respaldan la urgencia.
Luis Donaldo Colosio Riojas también metió las manos al fuego. El presidente de la Comisión de Derechos Digitales calificó esto como “un compromiso con las y los pacientes en México que están a la espera”. Traducción: ya basta de promesas vacías.
María Isabel Guerrero Flores, desde la FGR, pidió estudio profundo del tema desde la dignidad humana y el marco jurídico. O sea, no será un cheque al portador—pero al menos ya está sobre la mesa.
Lo interesante aquí es ver cómo se mueven las piezas. La Secretaría de Salud aún debe dar su opinión técnica—pero Reyes Carmona ya quiere empezar a dictaminar. Señales hay: políticas y sociales. Falta ver si el sistema aguanta el debate sin atragantarse con sus propias contradicciones.




