Silencio que pesa
El Senado se detuvo. Un minuto de silencio por dos agentes de la CIA y dos funcionarios mexicanos que perdieron la vida en un accidente en Chihuahua. No fue solo un gesto protocolario—fue el eco de una tragedia que sacude los cimientos de la cooperación bilateral.
Las víctimas: Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la Agencia Estatal de Investigación, y el agente Manuel Genaro Méndez Montes, junto a dos ciudadanos estadounidenses. El percance ocurrió al amanecer del domingo, cuando el vehículo en el que viajaban se accidentó tras participar en un operativo contra laboratorios clandestinos de metanfetamina.
¿Qué pasó realmente?
El homenaje lo pidieron legisladores del PAN durante una sesión ordinaria, justo cuando se discutía la posible comparecencia de la gobernadora Maru Campos para explicar los detalles del operativo con agentes extranjeros. Aquí está el meollo: ¿por qué había personal de la CIA en territorio mexicano? ¿Qué protocolos se activaron?
La senadora Lilly Téllez no se contuvo. Criticó a Morena por lo que llamó “falta de empatía” ante las muertes y por reaccionar con molestia ante el desmantelamiento del laboratorio clandestino. El debate subió de tono.
El drama detrás del silencio
Este caso no es solo un accidente. Es una bomba política que expone las grietas en la coordinación entre autoridades federales, estatales y extranjeras. La participación internacional en operativos de seguridad siempre genera roces—y aquí, con vidas perdidas, las preguntas se vuelven urgentes.
“La muerte de estos servidores públicos no puede quedar sin respuestas”, dijo un senador panista fuera de micrófono.
El silencio del Senado duró un minuto. Pero el ruido político apenas comienza.




