La puerta cerrada del periodismo
Ana Dora Cabrera Vázquez decidió que si no la dejaban entrar por las buenas, entraría por las dramáticas. Este jueves, se encadenó a una de las puertas de Palacio Nacional. Su demanda era clara: acceso a las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum para hacer su trabajo.
“Me han negado el acceso, es un acto de desigualdad y discriminación”, aseguró la comunicadora.
Lo más revelador es lo que no dijo el equipo de Presidencia. ¿Por qué excluir a una periodista específicamente? Cabrera Vázquez vincula esta exclusión con haber denunciado a su presunto agresor. Casualidad o represalia, el timing es sospechoso.
Un historial de puertas en la cara
Esta no es su primera batalla por un micrófono. En julio del 2023 interrumpió al entonces presidente AMLO para entregarle documentos. En agosto del 2022 se manifestó con una pancarta durante otra mañanera. El patrón es claro: cuando las solicitudes formales fallan, la visibilidad pública es el último recurso.
Mientras esperaba a representantes de la CNDH, recibía apoyo del personal de Atención Ciudadana. Una imagen que resume la contradicción: atendida por unos, ignorada por otros dentro del mismo edificio.
La vocería presidencial guarda silencio. Y cada día que pasa sin respuesta oficial, la cadena en la puerta se hace más pesada —y más simbólica— para quien prometió transparencia.




