La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una alerta clara: el mundo no está mejor preparado que antes de la COVID-19. En su informe Un mundo al límite: prioridades para un futuro resiliente ante pandemia, elaborado por la Junta Global de Monitoreo de Preparación (GPMB), señala que el riesgo de pandemias avanza en la dirección equivocada.
La causa, según el documento, es una combinación de cambio climático, conflictos armados y una profunda erosión de la confianza pública. Las desigualdades persistentes en el acceso a servicios básicos y medidas médicas agravan el panorama.
“La trayectoria del riesgo de pandemia se está moviendo en la dirección equivocada”
El informe, dado a conocer este lunes por la OMS en conjunto con el Banco Mundial, subraya que el entorno global es hoy “muy diferente” al de 2018. Más volatilidad, fragmentación e incertidumbre marcan la nueva realidad.
Tres prioridades urgentes
La GPMB —que concluirá su mandato en 2026— propone tres acciones concretas para los líderes políticos:
- Establecer un mecanismo de monitoreo independiente y permanente para rastrear el riesgo de pandemias.
- Avanzar hacia el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante la conclusión del Acuerdo sobre Pandemias.
- Asegurar una financiación sólida tanto para la preparación como para la respuesta al “día cero”.
“Si la confianza y la cooperación siguen fracturándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia”, afirmó Joy Phumaphi, copresidenta de la Junta.
La exfuncionaria añadió que la preparación no es solo un desafío técnico, sino una prueba de liderazgo político.
Inequidad y cambio climático
El informe también critica duramente la distribución desigual de vacunas durante la pandemia de COVID-19. Lo califica como “un fallo de gobernanza, no de mercado”.
Además, advierte que el cambio climático y los conflictos armados exacerban los riesgos. “Las pandemias y otras emergencias pueden volverse más frecuentes, más perturbadoras y más difíciles de gestionar”, señala.
La GPMB concluye que las principales barreras ya no son solo técnicas, sino desafíos políticos que requieren voluntad de los líderes. El financiamiento para la preparación, dice, sigue siendo “inherentemente frágil” si depende de la atención política sostenida.
“Las repercusiones sanitarias, económicas, sociales y políticas de las emergencias no han disminuido; en áreas importantes están aumentando”




